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title: "Seis de cada diez familias ya se endeudan para vivir y nueve de cada diez dicen que un sueldo no alcanza"
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description: "Un relevamiento de Zentrix Consultora revela que la desaceleración de la inflación todavía no llegó al bolsillo. El 61,9% tomó deuda para afrontar gastos cotidianos, el 86,6% afirma que un empleo ya no alcanza para llegar a fin de mes y la mayoría desconfía de que los índices oficiales reflejen el costo real de vida."
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date_published: "2026-08-02T22:58:00-03:00"
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# Seis de cada diez familias ya se endeudan para vivir y nueve de cada diez dicen que un sueldo no alcanza

![NOTA ECONOMÍA FAMILIAS](/download/multimedia.normal.b968a99ec11ca3c9.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)La inflación dejó de ocupar el centro del discurso económico oficial, pero todavía no abandonó la mesa de los argentinos. La explicación es sencilla: aunque el Índice de Precios al Consumidor perdió velocidad, el ingreso real continúa deteriorándose. El resultado es una economía donde cada vez más familias sobreviven recurriendo al crédito y donde tener trabajo ya no garantiza llegar con tranquilidad al cierre del mes.

El ingreso pierde la carrera frente al costo de vida

Los datos surgen del último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora y dibujan un escenario que contrasta con la narrativa de estabilización macroeconómica. El 87,4% de los consultados considera que su salario sigue perdiendo frente a la inflación y el 86,6% sostiene que un solo empleo ya no alcanza para cubrir los gastos mensuales.

La consecuencia aparece rápidamente en las cuentas familiares. El 61,9% reconoció haber tomado deuda durante los últimos seis meses y, dentro de ese universo, el 53,7% explicó que recurrió al financiamiento simplemente para pagar alimentos, servicios y otras necesidades básicas. Apenas el 11,5% pidió crédito para comprar bienes durables, una señal de que el endeudamiento dejó de financiar consumo futuro para transformarse en un mecanismo de supervivencia cotidiana.

El estudio también muestra que el dinero dura cada vez menos. Dos de cada tres argentinos llegan sin ingresos al día 20 de cada mes o incluso antes. Del otro lado, apenas un 9,3% asegura terminar el mes con capacidad de ahorro, un porcentaje que ilustra el estrechamiento del margen financiero de los hogares.

Entre los jóvenes el panorama resulta todavía más complejo. El 85,5% de quienes tienen entre 18 y 39 años afirma quedarse sin ingresos antes del día 20 y más de un tercio debió recurrir a financieras o prestamistas informales, un circuito donde las tasas suelen ser considerablemente más elevadas que las del sistema bancario tradicional.

Ese endeudamiento comienza además a mostrar síntomas de agotamiento. Entre quienes tomaron crédito, el 28,9% admite que le cuesta afrontar las cuotas, el 12% ya cayó en mora y el 6,4% directamente reconoce que dejó de pagar. Más de la mitad, el 55%, considera que las tasas de interés transforman al crédito en una trampa difícil de abandonar.

La distancia entre la macroeconomía y la experiencia cotidiana también aparece reflejada en la percepción sobre las estadísticas oficiales. El 67,1% de los encuestados considera que la inflación publicada por el INDEC no representa los aumentos que observa diariamente al hacer compras o pagar servicios. Solo el 29,6% afirma confiar plenamente en esos indicadores.

El trabajo también permite observar un cambio en las prioridades sociales. La inflación ya no encabeza las preocupaciones, pero sí las consecuencias que dejó sobre el poder adquisitivo. La corrupción aparece como el principal problema mencionado por los consultados, seguida muy de cerca por los ingresos y salarios, la incertidumbre económica, el desempleo y el aumento de las tarifas.

El desafío para la economía argentina ya no consiste solamente en bajar la inflación. La verdadera prueba será recuperar la capacidad de compra de los salarios. Porque cuando seis de cada diez hogares necesitan endeudarse para atravesar el mes y nueve de cada diez sienten que trabajar ya no alcanza, la estabilidad macroeconómica deja de medirse en porcentajes y empieza a juzgarse en la vida cotidiana de millones de familias.

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