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title: "Rever Pass en crisis: la histórica textil de Tigre entró en concurso con deudas por $7.000 millones"
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description: "IGT33, fabricante de Rever Pass y Be Rebel, tiene su planta industrial en Ricardo Rojas, Tigre, más de 100 trabajadores y cuatro décadas de trayectoria. La caída del mercado interno, el avance de las importaciones y el peso financiero dejaron a la compañía con pérdidas por $4.365 millones y obligaron a buscar protección judicial."
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date_published: "2026-08-20T08:49:00-03:00"
date_modified: "2026-08-20T08:50:16-03:00"
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# Rever Pass en crisis: la histórica textil de Tigre entró en concurso con deudas por $7.000 millones

![NOTA 3](/download/multimedia.normal.b1b7ab00f99f9abe.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)Hay empresas cuya crisis permite leer bastante más que un balance. Rever Pass es una de ellas. Con más de cuatro décadas en la industria argentina, producción propia, más de 100 trabajadores y hasta una red comercial con locales en centros de compras, la compañía que parecía reunir varias de las condiciones necesarias para resistir terminó entrando en concurso preventivo. Su planta industrial está en Ricardo Rojas, partido de Tigre, dentro de un corredor productivo del norte bonaerense donde la caída de actividad empieza a sentirse cada vez con mayor intensidad.

IGT33 S.A., sociedad que opera Rever Pass y Be Rebel, pidió el concurso en junio y el Juzgado Nacional en lo Comercial N°18 dispuso su apertura el 14 de julio. La dimensión del problema aparece rápidamente en los números: más de $7.000 millones de pasivo, ventas en retroceso, fuertes pérdidas y dificultades de liquidez que terminaron alcanzando incluso al pago de salarios.

El balance cerrado en noviembre de 2025 muestra el deterioro. Las ventas fueron de $11.814 millones, contra $15.475 millones del ejercicio anterior medidas en moneda constante. Es una caída cercana al 24%. La pérdida anual trepó hasta $4.365 millones, muy lejos de los $515 millones negativos registrados un año antes.

No fue solamente un mal ejercicio comercial. La ganancia bruta cayó desde $8.962 millones hasta $5.678 millones, mientras los gastos administrativos y comerciales alcanzaron $8.567 millones. A eso se agregaron $1.200 millones negativos por resultados financieros y tenencia.

La empresa llegó finalmente a la cesación de pagos en mayo de este año, cuando no pudo cumplir compromisos asumidos con trabajadores que habían acordado desvinculaciones. Para entonces, el problema financiero ya había penetrado en la operación cotidiana: los salarios llegaron a abonarse en dos etapas y también cayeron planes de regularización impositiva y previsional por falta de fondos.

El concurso intenta ahora detener esa dinámica y ordenar una estructura financiera que dejó de ser sostenible.

**Una fábrica de Tigre frente al nuevo mapa textil**

La historia de Rever Pass resulta especialmente significativa porque no se trata simplemente de una marca que terceriza toda su producción y comercializa prendas. La compañía desarrolló una estructura industrial integrada y desde 2007 concentra actividades de corte, confección, estampado y bordado, además de logística, administración y comercialización. Su planta funciona en Marcos Sastre 1804, en Ricardo Rojas, Tigre.

También llegó a sostener una importante estructura de venta propia. Actualmente mantiene 13 locales alquilados, aunque debió cerrar puntos que dejaron de ser rentables en shoppings y en la Costa Atlántica. La ecuación se volvió difícil: alquileres, expensas, salarios, cargas sociales, impuestos, logística y costos industriales enfrentados simultáneamente a consumidores con menor capacidad de compra.

El expediente concursal coloca justamente a la retracción del mercado interno entre las causas centrales de la crisis. Pero agrega otra variable que atraviesa a buena parte de la industria textil: la apertura importadora y la expansión de plataformas internacionales que venden productos fabricados en el exterior directamente al consumidor argentino.

La competencia se produce sobre estructuras de costos muy diferentes. Una fábrica instalada en Tigre debe sostener trabajadores, instalaciones, servicios, impuestos y una cadena comercial física. Una prenda que llega mediante una plataforma internacional no necesariamente carga con esa misma estructura dentro del país.

El problema no es teórico. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en doce meses desaparecieron 330 establecimientos relacionados con la actividad y se perdieron 15.468 empleos formales. Rever Pass entra en concurso dentro de ese escenario sectorial, no en el vacío.

A la contracción de ventas y las importaciones se sumó el financiamiento. La compañía sostuvo que durante 2025 llegó a enfrentar costos crediticios cercanos al 100% anual. Los préstamos utilizados durante los últimos años para salarios, indemnizaciones, renovación de locales y capital de trabajo terminaron convirtiéndose en otra carga cuando el negocio dejó de generar margen suficiente.

La radiografía de la deuda muestra el tamaño del ahogo. Aproximadamente $3.276 millones corresponden a bancos, con unos $2.264 millones concentrados en Banco Nación y otros $866 millones en Banco Provincia. Se agregan alrededor de $975 millones de deuda fiscal y $1.725 millones previsionales, además de compromisos laborales, sindicales y comerciales.

Al 31 de mayo existían además unos $262 millones en cheques diferidos entregados a proveedores y ya se registraban 65 cheques rechazados por más de $300 millones. Los embargos promovidos por acreedores terminaron amenazando incluso la disponibilidad de fondos necesaria para mantener funcionando la empresa.

El concurso preventivo busca poner un dique antes del cierre. Los acreedores tendrán hasta el 23 de septiembre para verificar sus créditos y el proceso judicial continuará durante los próximos meses. Mientras tanto, la compañía pretende reconvertir su modelo combinando producción nacional con prendas terminadas importadas, además de fortalecer comercio electrónico y franquicias.

La paradoja es brutal: una industria argentina intenta sobrevivir a la apertura importadora convirtiéndose parcialmente en importadora.

Y allí Rever Pass deja de ser solamente la historia de una empresa endeudada. La fábrica de Ricardo Rojas se incorpora a las señales de alarma que atraviesan el cordón industrial del norte bonaerense. Detrás de cada balance deteriorado aparecen proveedores que cobran tarde, comercios que venden menos y trabajadores que empiezan a mirar con incertidumbre la continuidad de sus puestos.

La macroeconomía puede discutir competitividad, apertura y precios relativos. La economía real tiene una traducción bastante menos elegante: una fábrica con más de 40 años, más de cien trabajadores y producción propia tuvo que presentarse ante un juez para conseguir tiempo. Cuando incluso una empresa que fabrica, vende y posee marca propia queda contra las cuerdas, el problema ya no entra cómodamente en la explicación de que simplemente sobrevivirán los más eficientes. También hay que preguntarse cuánta industria quedará en pie cuando termine la selección.

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