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title: "Katopodis cruzó a Milei por las rutas: \"No hizo ni un kilómetro, basta de mentir\""
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description: "El ministro bonaerense y referente de San Martín acusó al Gobierno de retener más de $1,3 billones destinados a infraestructura vial. También cuestionó las concesiones privadas y advirtió que los automovilistas terminarán pagando peajes por rutas que ya financian con impuestos."
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date_published: "2026-09-02T07:37:00-03:00"
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# Katopodis cruzó a Milei por las rutas: "No hizo ni un kilómetro, basta de mentir"

![NOTA 1](/download/multimedia.normal.b178ebabdebb4587.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)Gabriel Katopodis encontró el lugar exacto donde golpear a Javier Milei: las rutas. El ministro de Infraestructura bonaerense y hombre fuerte de San Martín salió con los tapones de punta después de que el Presidente defendiera la importancia de tener caminos seguros y volviera a reivindicar el retiro del Estado. La respuesta fue directa: "Milei no hizo ni un km de ruta. Basta de mentir".

No fue solamente una pelea por una frase presidencial. Katopodis buscó instalar una contradicción política mucho más incómoda para la Casa Rosada. Milei sostiene que una ruta mantenida, señalizada y con buenas banquinas salva vidas. El bonaerense le respondió que la inversión nacional en mantenimiento vial se encuentra, según sus datos, entre las más bajas de los últimos 25 años.

Ahí está el corazón de la disputa. El Gobierno convirtió el freno a la obra pública en una pieza central del ajuste fiscal y sostiene que la infraestructura puede ser desarrollada mediante inversión privada. Katopodis, que fue ministro de Obras Públicas de Alberto Fernández y conoce ese tablero desde adentro, intenta llevar la discusión desde la teoría libertaria hasta el asfalto.

Porque las rutas tienen una particularidad políticamente peligrosa: se ven. También se ven los pozos, las banquinas deterioradas y las obras detenidas.

**La pelea por la plata que ya pagaron los automovilistas**

Katopodis apuntó especialmente contra el destino de los impuestos vinculados a los combustibles. Según sus cálculos, alrededor de $400 por cada litro de nafta corresponden a recursos que deberían contribuir al financiamiento de infraestructura vial. El ministro sostiene que más de $1,3 billones quedaron sin aplicarse a esas obras.

Su acusación política es sencilla: Nación recauda recursos asociados al sistema vial, no los vuelca completamente sobre las rutas y utiliza ese ahorro para fortalecer el resultado fiscal. Después concesiona corredores y habilita un esquema donde los privados recuperarán costos mediante peajes.

Para el usuario aparece entonces una pregunta bastante menos ideológica: ¿cuántas veces paga la misma ruta?

El automovilista tributa cuando carga combustible y puede volver a pagar cuando atraviesa una cabina de peaje. La defensa oficial es que la participación privada permite administrar corredores sin cargar nuevas obras sobre el presupuesto nacional. La crítica bonaerense sostiene exactamente lo contrario: el Estado conserva recursos ya cobrados y traslada al usuario parte del costo del mantenimiento.

Katopodis también cuestionó el alcance de las concesiones. Afirma que miles de kilómetros pasarán a gestión privada con obligaciones concentradas en conservación y mantenimiento, pero sin un programa equivalente de nuevas autopistas o grandes ampliaciones de capacidad.

La discusión tiene, además, una segunda capa. Katopodis no es un técnico neutral describiendo kilómetros de pavimento. Es un dirigente peronista con territorio propio en San Martín y uno de los ministros más visibles de Axel Kicillof. Cada ruta deteriorada es infraestructura, pero también material político para confrontar con la Casa Rosada.

Milei juega la carta contraria. Para su Gobierno, haber frenado la obra pública nacional forma parte del saneamiento de unas cuentas atravesadas durante años por sobreprecios, discrecionalidad y sospechas de corrupción. Su apuesta consiste en demostrar que el capital privado puede ocupar ese espacio sin reconstruir la vieja maquinaria estatal.

El problema llegará cuando la discusión abandone X y toque la ruta. Si las concesiones mejoran los corredores, el Gobierno tendrá un argumento. Si aparecen nuevos peajes mientras las obras importantes siguen esperando, Katopodis tendrá el suyo.

En política puede discutirse durante horas quién debe construir una ruta. Sobre el asfalto hay una prueba bastante más cruel: o la ruta está hecha o no está. Y todavía nadie aprendió a tapar un pozo con un tuit.

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