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title: "Locales más caros de sostener: energía y alquileres ganaron fuerte peso en el comercio del GBA"
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description: "Un informe de IARAF mostró que entre noviembre de 2023 y agosto de 2026 la incidencia relativa de la energía sobre los precios de venta aumentó 152,83% en GBA y la de los alquileres 125,04%."
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date_published: "2026-10-05T07:18:00-03:00"
date_modified: "2026-10-05T07:19:01-03:00"
category_name: "Región"
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# Locales más caros de sostener: energía y alquileres ganaron fuerte peso en el comercio del GBA

![NOTA 2](/download/multimedia.normal.b91e08eefca2fade.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)El dato abre una pregunta para los corredores comerciales del Norte y Oeste: cuánto cuesta hoy mantener la persiana levantada.

En menos de tres años cambió una de las cuentas básicas de cualquier comercio: la mercadería dejó de ser el costo que más se desacomodó. Ahora el problema está cada vez más en sostener abierto el local.

Eso es lo que muestra un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal sobre la estructura de costos del comercio minorista entre noviembre de 2023 y agosto de 2026.

En la región GBA, los precios de venta de los comercios aumentaron 280,98% durante ese período. La energía, en cambio, acumuló una suba nominal de 863,22% y los alquileres avanzaron 757,37%.

El dato más importante no es solamente cuánto aumentó cada factura, sino cuánto pasó a representar dentro de la cuenta del negocio.

Según el trabajo de Nadin Argañaraz, la incidencia relativa de la energía sobre los precios de venta en GBA creció 152,83% desde noviembre de 2023. En el caso de los alquileres, el incremento relativo fue de 125,04%.

Dicho de otro modo: luz, gas, agua y alquiler se encarecieron mucho más rápido que los precios que los comerciantes pudieron trasladar a sus productos.

La mercadería siguió un recorrido diferente. Después de ganar cerca de 20% de peso relativo durante 2024, volvió hacia niveles próximos a los de noviembre de 2023.

El problema para un negocio ya no pasa solamente por cuánto paga la caja de mercadería que entra por la puerta.

También pasa por cuánto cuesta tener esa puerta abierta.

Un almacén necesita heladeras funcionando todo el día. Una panadería, hornos. Una carnicería, frío constante. Una peluquería o un local gastronómico suma equipos eléctricos, gas, agua y horarios extensos de funcionamiento.

Otros rubros consumen menos energía, pero pueden estar mucho más expuestos al alquiler.

Y en todos los casos hay una cuenta que no desaparece aunque entren menos clientes.

El Costo fijo ganó peso en la caja

El cambio llega además en un momento en que las ventas todavía muestran dificultades.

En paralelo, el relevamiento nacional de CAME informó que las ventas minoristas pyme crecieron apenas 0,3% real interanual durante septiembre, pero cayeron 1,2% respecto de agosto y acumulan una baja de 2,1% durante los primeros nueve meses de 2026.

Al mismo tiempo, el canal online de comercios que también poseen local físico avanzó 19,4% interanual.

No son fenómenos que puedan vincularse automáticamente, pero juntos muestran una tensión concreta para el comercio tradicional.

El propio relevamiento de CAME describe compras más pequeñas, búsqueda de promociones y postergación de consumos que pueden esperar. Mientras tanto, el negocio físico sigue necesitando pagar alquiler, servicios y mantenimiento antes de saber cuánto va a vender ese día.

Eso modifica incluso lo que significa vender más.

Un comercio puede mejorar su cantidad de operaciones y aun así terminar con un margen más chico si necesita destinar una proporción mayor de su facturación al local.

El informe no muestra solamente inflación.

Muestra cómo cambió por dentro la cuenta del comerciante.

En las avenidas comerciales del Norte, Oeste y Sur esa presión puede tomar formas distintas.

Un comercio ubicado en un corredor de alto valor inmobiliario puede tener su principal problema en el contrato de alquiler.

Otro, con equipamiento eléctrico intensivo, puede sentirlo mucho más en los servicios.

Y un tercero puede soportar ambas cosas al mismo tiempo.

El estudio utiliza la región estadística GBA del INDEC, que comprende CABA y los 24 partidos del Gran Buenos Aires. Por eso esos porcentajes no pueden trasladarse de manera automática a cada municipio ni permiten decir cuánto aumentó exactamente el costo de un local en Lomas, Quilmes, Morón, San Martín o Tigre.

Pero el marco regional deja planteada una cuenta que ahora habrá que buscar comercio por comercio: cuánto de la facturación termina hoy en servicios y alquiler, cuánto margen queda después de pagarlos y hasta dónde sigue siendo rentable sostener un local físico.

La mercadería sigue siendo la parte central del negocio.

Lo que cambió es todo lo que cuesta poder venderla.

Y, sobre todo, mantener encendidas las luces detrás del mostrador.

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