Ale Zar explora los vínculos y los patrones de comportamiento en su nuevo disco, “La Misma Piedra”

El músico y compositor argentino presentó su quinto álbum de estudio, una producción de ocho canciones que combina folk-pop, indie y texturas electrónicas para abordar las emociones, la ansiedad y las situaciones que se repiten en la vida cotidiana.
Cultura 23/10/2026

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Por Florencia Belén Mogno.

 

La música constituye un espacio de expresión personal en el que las experiencias, los pensamientos y las emociones encuentran distintas formas de manifestarse. A través de las canciones, los artistas pueden transformar vivencias cotidianas en relatos sonoros que permiten explorar los vínculos humanos, las incertidumbres y las contradicciones que atraviesan la vida.

 

En ese recorrido creativo, la composición también puede convertirse en una herramienta para reconocer comportamientos recurrentes y comprender situaciones que generan malestar. Las letras, las melodías y las decisiones instrumentales permiten construir universos propios, en los que las inquietudes individuales adquieren nuevas dimensiones y encuentran una vía para ser compartidas con otras personas.

 

En este contexto, Ale Zar presentó “La Misma Piedra”, su quinto álbum de estudio, integrado por ocho canciones que combinan folk, indie pop, pop-rock y electrónica. Con producción de Tomi Porcelli, el músico construyó un trabajo centrado en los vínculos, la ansiedad y los patrones de comportamiento, una búsqueda que también atraviesa el single homónimo.

 

En diálogo con Diario NCO, el artista profundizó en el proceso creativo del disco, las transformaciones de su recorrido musical y el lugar que ocupa la composición en su manera de interpretar las experiencias personales.

 

Una obra musical para reflexionar

 

Para comenzar, ¿cómo estás viviendo estos lanzamientos que fueron en casi en simultáneo, primero el single de “La Misma Piedra” y luego el disco que lleva el mismo nombre?

 

A.Z: Como me pasa en general con todos los discos que fui sacando, tengo un determinado número de canciones que son las que más estoy con ganas de tocar o que algo en las letras hace que las sienta muy vigentes y también lo que me produce tocarlas, empiezan a ser parte de ese universo, de ese momento en donde, algunas de ellas, empiezan a sentirse cercanas, como para formar parte de un mismo disco. En este caso fue así: de un grupo de canciones se empezó a gestar esta idea en donde en varias aparecía esto de las cuestiones de la circularidad, de tropezar con la misma piedra, como lo dice el título de una de las canciones y del disco, como un trabajo de querer identificar esos patrones de comportamiento que me llevaban a sentirme mal, a no poder entender qué era lo que me pasaba y sentir que volvía a caer en los mismos problemas ya sea en el ámbito amoroso, de pareja, de amistades, como en los vínculos en general. Siempre la búsqueda es la de intentar llegar a algún punto en el cual puedo decodificar esas cosas que me dan malestar en el día a día y se me hizo muy presente esto de que sí, de pronto la piedra puede estar, pero si uno empieza a identificarla, tal vez hay maneras de esquivarla.

 

En esa línea, este es el quinto disco de tu trayectoria, ¿cómo considerás que evolucionaste o que te transformaste como músico desde tu primer álbum hasta lo que es esta nueva producción actual?

 

A.Z: Creo que siento una transformación, sobre todo porque el primer disco era más en otro plan, rockero, popero, y yo tenía 20 años menos. Entonces, también eso fue cambiando mis búsquedas sonoras y también cómo me pensaba yo como músico. Me acerqué más a la producción y de pronto, si bien el disco está producido por Tomi Porcelli, y todo fue surgiendo entre los dos, pero yo me siento como más cercano a lo que es la producción, entonces entiendo cómo puedo pedir algo, o si me dicen algo, también cómo responder a eso y cómo ir negociando en eso que pasa cuando uno busca una mirada para que te ayude a “guiar el barco”. Y también en lo instrumental siento una transformación porque seguí estudiando piano, y lo vocal también, el estudiar más también las propias canciones y meterse de otra manera es algo que tal vez no siempre le dedicaba tanto como en este disco.

 

Otro punto que se destaca de este trabajo es su carácter reflexivo, ese sentido, ¿de qué manera considerás que la música te permitió redescubrir cosas de vos como persona más allá del artista?

 

A.Z: En general, y también en particular en este disco, siempre componer es como terapéutico de alguna manera porque como que mi deseo está siempre puesto en poder organizar todos esos pensamientos que tal vez me tienen atrapado en algo, que me hacen tener algún tipo de malestar. Poder organizarlos en nada más y nada menos que una canción, poder plasmarlo y después interpretarlo hace que eso vaya evolucionando y realmente uno se va, redescubriendo, y vas también como pasando la página en todo sentido, en la vida y, bueno, también a nivel, a nivel artístico.

 

Por otro lado, mencionamos previamente que vos también sos productor, ¿cómo crees que esta faceta tuya se complementa con tu rol como músico?

 

A.Z: La faceta como productor, que yo la llamo más como preproducción porque tal vez me faltan algunas herramientas más tecnológicas, y yo lo que hago es maquetar las canciones, y cuanto más aprendo de eso más entiendo qué es lo que estoy buscando y más fácil se lo puedo comunicar a quien va a producir finalmente. Entonces, es como que acerca más al resultado de la canción final, esto de tener ya la cabeza en modo productor y no solamente la parte como musical. Y se complementan porque también, cuanto más cabeza de productor vas desarrollando, eso influye, incluyo cuando producis a otros artistas.

 

Por otra parte y para ir hacia el origen, ¿cómo fue tu acercamiento a la música?

 

A.Z: Mi acercamiento con la música yo lo identifico a través del canto. Me acuerdo de cantar solo en el jardín de la casa de mi abuela, que yo sabía que no me escuchaban tanto, no como en el departamento en el que vivía con mi familia y que tal vez, están todos más pegados y decís: “no puedo cantar todo el tiempo”. Jugaba que inventaba alguna melodía y después de más grande empecé a escribir las letras y lo grababa en un MP3 cuando tuve acceso a uno, pero todavía no tocaba ningún instrumento. Ahí me surgieron las ganas de aprender guitarra para acompañar, y ahí fue como que empecé a componer más. Después avancé más con el piano que en la guitarra, asíque los primeros momentos fueron eso.

 

Por último, despuésde todo lo que lograstea lo largode tuca trayectoria artística, ¿

 

A.Z: En realidad creo que hay uno que tal vez parece poco, pero al mismo tiempo es mucho, y es básicamente poder seguir haciendo todo esto. El presentar espectáculos, armar un show, ensayar, hacer música, sabiendo que las condiciones no son las ideales o que uno no siempre tiene la llegada que espera. No siempre pasa eso y tampoco está el soporte que uno tal vez necesitaría para llevar a cabo ciertas cosas. Pero en ese motor que es ese deseo y esas ganas que siguen presentes está el hecho de seguir produciendo cosas y de seguir dándote cuenta que eso es lo que te gusta hacer y que no lo vas a dejar aunque sea difícil. Entonces que siga prendida esa chispa y que no ganen todas las dificultades es un deseo que tal vez yo daba por sentado, pero está buenoctener esa energía y esas ganas de que surjan cosas nuevas.

 

Fuente fotografías: prensa Ale Zar.

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