Carrara: “El recorte a los barrios populares puede generar una catástrofe”

A través del obispo Carrara, la pastoral villera, sentó posición sobre los recortes a 1800 barrios populares, que contienen a 5 millones de personas, la mitad adolescentes y niños. El tema de las auditorías y controles.

Política 27/02/2024
NOTA PASTORAL SOCIAL

Por Arnaldo Paganetti

 

El obispo auxiliar de Buenos, Gustavo Carrara – nexo de las villas de la Argentina con el papa Francisco -, expresó hoy su «preocupación» por la «equivocación» del gobierno de Javier Milei, de «recortar» recursos para los barrios populares, unos 1800 en todo el país. «Puede generar una catástrofe», alertó y pidió que la medida se «corrija a la brevedad».

Tras hacer notar que trabaja en los equipos de ayuda desde 2007, ante la consulta de Ernesto Tenembaum (quien mencionó las acusaciones no comprobadas contra la supuesta «mala administración» hecha por el dirigente social Juan Grabois, por parte de Milei), Carrara adoptó una forma una diplomática, pero contundente, de rechazar el retaceo de fondos, con el apoyo del Equipo de Sacerdotes de Villas y Barrios Populares de Argentina y Hogar de Cristo.

«Es una equivocación corregible, porque puede generar una catástrofe. ¿A qué me refiero? Si no hay intervención directa en lugares donde viven más de 5 millones de personas, más de la mitad niños y niñas adolescentes, se agravaría el problema multidimensional de la pobreza», expuso.

Precisó: «No hay agua potable, electricidad segura, cloacas, clubes para jugar, escuelas cercanas. Si no viene (el dinero), puede ocurrir una catástrofe en el mediano plazo. Cada gobierno que asume declara el propósito de reducir la pobreza, para combatir su núcleo duro».

Carrara, reacio a hablar con la prensa, esta vez decidió enfrentar los micrófonos y acercó a Humanidad el documento «NO AL RECORTE EN POLÍTICAS PÚBLICAS

EN VILLAS, ASENTAMIENTOS Y BARRIOS POPULARES» firmado por cerca de un centenar de sacerdotes que responden a la prédica del Vaticano.

Ante el planteo hecho por los periodistas de radio Con Vos, se refirió al Registro Nacional, que relevó Caritas Argentina, junto con movimientos sociales y la organización Un Techo para Mí País. Precisó que en 2018 (durante la presidencia de Mauricio Macri y a instancias de las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social de entonces) se aprobó una leyen el Congreso «prácticamente por unanimidad«. Al vencer, en 2022, se renovó por otros 4 años, «con (apenas) 3 votos negativos en Diputados y 1 en el Senado».

«Es decir – abundó -, hubo mucho consenso entre personas y partidos que piensan distinto. Fui testigo de ese proceso, en donde hubo renunciamiento de un lado y de otro para ayudar a los vecinos y vecinas, y que la gente pueda vivir mejor».

Carrara creyó necesario destacar que los fondos y sus aplicaciones concretas son «perfectamente controlables. Si algo no se hizo bien – estimó, hay que presentarse a la justicia. A mi entender, no se presentó nadie. Y durante todos estos años, surgieron soluciones: se mejoraron servicios, se hicieron escuelas y espacios deportivos…yo que soy creyente y creo en la vida eterna, sostengo que los niños y niñas adolescentes tienen que vivir bien y no ser (perjudicados) por el mundo adulto que no se sabe organizar».

Con respecto a la mercadería que no estaría llegando a los comedores populares, Carrara, señaló que el tema alimentario «es central» en estos momentos. Dio cuenta de una presentación hecha recientemente en la Secretaría de Niñez, Adolecencia y Familia (exministerio de Desarrollo Social), para informar de otro relevamiento en los distintos comedores.

«La cosa viene lenta. La Iglesia Católica, la evangélica y los movimientos y organizaciones populares necesitan que la comida del Estado llegue a tiempo. Se está empezando a mover, pero viene lenta…y no hay ningún inconveniente que se audite la situación y se hagan controles», recalcó.

Cuando se le pidieron precisiones sobre las demandas urgentes, contestó: «Va creciendo, lo veo en los barrios donde transito habitualmente. Las colas son cada vez más largas».

No dio precisiones numéricas y/o porcentuales, pero recordó: «Los distintos espacios arrancaron con los comedores y cuando se fue mejorando, se generaron otras respuestas, sea acompañando a abuelos y adultos mayores, espacios educativos para niños y centros barriales para sacar chicos de la calle y del consumo problemático de las drogas. Se iba gestando una organización más comunitaria».

Finalmente, abogó para que «los chicos estén en la escuelas, sobre todo en las poblaciones más vulnerables». Sobre la protesta de los docentes, el religioso, consideró que «los maestros deben ganar bien, Están golpeados por la inflación que afecta la calidad de vida de toda la clase media. Su tarea es primordial. ¿Cómo se resuelve? Dialogando y buscando soluciones posibles».

Se despidió con «preocupación». Agregó que «si no logramos escucharnos, si no buscamos objetivos claros y comunes, se pone en riesgo a la población más frágil». Y concluyó: «Soy un hombre de esperanza que hace frente a las adversidades, no tengo espíritu derrotista ni mucho menos, pero veo todo con preocupación».

 

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