El amor por el aroma de los libros

Días atrás se celebró el Día Mundial del Libro, una iniciativa de la UNESCO para fomentar la lectura en todo el mundo, fortalecer la industria editorial y reivindicar la propiedad intelectual.

Cultura 25/04/2024
NOTA

Desde finales de los ochenta se empezó a promover la idea de tener un día simbólico para recordar que somos no solo seres racionales, sino seres que hablan, casa de la palabra, como diría el filósofo alemán Martin Heidegger. En 1995, la conferencia general de aquella institución formalizaría en País este día de encuentro entre más de siete mil lenguas humanas.

La historia de la literatura podría haber empezado entre los sumerios con la Epopeya de Gilgamesh. Pero un lugar tan específico como Mesopotamia, por más antiguo que este sea, y cuatro mil quinientos años de distancia dicen poco sobre un fenómeno que se remite a los cuentos orales y a la poesía visual de los cazadores recolectores. Nuestro ser literario está en alguien que día a día se cuenta lo que le pasa, viaja en el tiempo y metaforiza.

La elección del 23 de abril se explica por diferentes motivos, pero el más aceptado es una supuesta coincidencia con el fallecimiento de grandes figuras de la literatura en español como Miguel de Cervantes, o en inglés como Williams Shakespeare. Aunque el único escritor con amplio reconocimiento que murió exactamente en esta fecha fue Garcilaso de la Vega, conciliador de las herencias culturales de los europeos del viejo continente y de los indígenas de América. Sea como sea, la Unión Internacional de Editores sigue promoviendo este día para invitarnos a crear nuestra interpretación del mundo leyendo y escribiendo.

“Es lo que lees cuando no es necesario lo que determina lo que serás cuando no puedas evitarlo. Los libros que el mundo llama inmorales son libros que muestran al mundo su propia vergüenza. Aquellos que encuentran significados feos en las cosas bellas son corruptos sin ser encantadores. Esto es una falta. Aquellos que encuentran bellos significados en las cosas bellas son los cultivados. Para ellos hay esperanza. No existe un libro moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos”.

Oscar Wilde, poeta, narrador y dramaturgo referente del esteticismo.

“Nunca puedo leer todos los libros que quiero. Nunca podré ser todas las personas que quiero y vivir todas las vidas que quiero. Nunca puedo entrenarme en todas las habilidades que quiero. ¿Y por qué quiero? Quiero vivir y sentir todos los matices, tonos y variaciones de experiencia física y mental posibles en mi vida.

Sylvia Plath, una de las grandes poetas confesionales del siglo XX”.

 

“Crees que tu angustia no tiene precedentes en la historia, pero luego lees. Fueron los libros los que me enseñaron que las cosas que más me atormentaban eran las mismas que me conectaban con todas las personas que alguna vez habían estado vivas”.

James Baldwin, poeta, narrador y activista estadounidense por la liberación gay.

 

“Mi alma mater han sido los libros, una buena biblioteca. Podría pasar el resto de mi vida leyendo, simplemente satisfaciendo mi curiosidad”.

Malcolm X, orador, ministro religioso y revolucionario afroestadounidense.

 

“Leemos libros para descubrir quiénes somos. Lo que otras personas, reales o imaginarias, hacen, piensan y sienten es una guía esencial para nuestra comprensión de lo que nosotros mismos somos y podemos llegar a ser”.

 

Úrsula LeGuin, escritora de literatura de ficción especulativa para niños. 

 

“Un gran libro debería dejarte con muchas experiencias y un poco agotado al final. Vives varias vidas mientras lees”.

William Styron, novelista estadounidense y ganador del Premio Pulitzer.

 

“Los libros son el entretenimiento perfecto, sin publicidad, sin pilas, horas de disfrute por cada dólar gastado. Lo que me pregunto es por qué no todo el mundo lleva consigo un libro para esos inevitables puntos muertos de la vida.

Stephen King, uno de los mayores superventas de la literatura de terror. Los cuentos de hadas son más que ciertos no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que se puede vencer a los dragones”.

Neil Gaiman, escritor, novelista gráfico y director de animación británico.

 

“Coleccionar libros es una obsesión, una ocupación, una enfermedad, una adicción, una fascinación, un absurdo, un destino. No es un pasatiempo. Los que lo hacen deben hacerlo, mientras los que no lo hacen lo consideran un primo del coleccionismo de sellos, una hermana del gabinete de trofeos, algo propio de una mente débil”.

Jeanette Winterson, narradora inglesa y miembro de la Orden del Imperio Británico.

 

“Cuando leemos una historia, la habitamos. Las portadas del libro son como un techo y cuatro paredes. Lo que sucederá a continuación tendrá lugar entre las cuatro paredes de la historia. Y esto es posible porque la voz de la historia hace que todo sea suyo”.

John Berger, escritor, pintor y reconocido crítico de arte inglés.

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