
Gerardo Molina “Las SAD son el camino para profesionalizar el futbol Argentino”

Explica Gerardo Molina reconocido especialista mundial en Marketing Deportivo.
Una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) es una estructura empresarial adoptada por algunos clubes deportivos para gestionar sus actividades. Se trata de una forma jurídica que combina elementos de una sociedad anónima (SA) con la gestión y prácticas propias del ámbito deportivo.
En una SAD, el club deportivo se convierte en una entidad con personalidad jurídica propia y capital social dividido en acciones. Los clubes que optan por convertirse en SAD buscan profesionalizar su gestión, mejorar la viabilidad económica y financiera, así como obtener recursos para afrontar los desafíos del deporte profesional. Aclara Molina
Al estructurarse como una sociedad anónima, la SAD puede captar inversión privada mediante la emisión de acciones, permitiendo la entrada de inversores, la recaudación de fondos y la generación de ingresos.
Una de las características principales de las SAD es su regulación específica por parte de las federaciones deportivas y las leyes nacionales. Además, suelen estar sujetas a normativas que preservan la identidad y valores del club, como la limitación de derechos políticos de los accionistas para garantizar la gestión y toma de decisiones centradas en el interés deportivo y social del club.
En resumen, una Sociedad Anónima Deportiva es una forma jurídica adoptada por ciertos clubes para profesionalizar su gestión, atraer inversión y recursos, y adaptarse a las demandas económicas y de gestión del deporte profesional, manteniendo al mismo tiempo su identidad y objetivos deportivos. Explica Gerardo Molina
La transformación de un club deportivo en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) implica la conversión de sus socios en accionistas. Las características más destacadas son:
Operan para obtener beneficios, es decir, con ánimo de lucro.
Capital dividido en acciones, con accionistas que participan en la propiedad y toma de decisiones, pero su responsabilidad se limita a su inversión.
Accionistas pueden ser individuos, empresas u otras entidades, conformando una Asamblea de Accionistas que nombra un Consejo de Administración.
Facilita la obtención de inversiones externas para financiar actividades
Requiere una gestión más estructurada que un club deportivo, con altos estándares en administración y cumplimiento normativo.
Las SAD adoptan la forma de sociedad anónima, con capital dividido en acciones. Esta estructura permite la participación de accionistas en la propiedad y en la toma de decisiones, a la vez que limita su responsabilidad al monto de su inversión.
A diferencia de los clubes deportivos tradicionales, las SAD operan con una finalidad lucrativa. Buscan generar ingresos, obtener beneficios económicos y mantener su viabilidad financiera.
Algunas SAD tienen la posibilidad de cotizar en mercados bursátiles, lo que les brinda acceso a una mayor visibilidad y a la captación de más recursos financieros.
Estas características definen el modelo de gestión y operación de las Sociedades Anónimas Deportivas, diferenciándolas de los clubes deportivos tradicionales por su enfoque empresarial y su búsqueda de sostenibilidad económica en el ámbito deportivo. Concluye Molina


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