
" El conocimiento es una aventura incierta que conlleva en sí misma el permanente riesgo de la ilusión del error "


La cantante, en conversación con el Grupo Mediatres, compartió reflexiones acerca de lo que encontró en Dios cuando se acercó a él; detalles de su nueva canción “Aquí estoy, señor” e invita a asistir a misa todos los domingos.
Cultura 15/01/2026
Por Agustín Ochoa Ortega.
En el bullicioso universo de la música contemporánea, donde los focos a menudo buscan el brillo del ego o la gratificación comercial, emerge una voz cuya motivación brota de una fuente diferente: la espiritualidad profunda. Para Geraldina Parsio, cantar no es meramente un ejercicio estético ni una ambición profesional; es una respuesta visceral, una ofrenda. Su historia no se explica a través de elaboradas estrategias de marketing, sino a través de lo que ella misma define como una "emoción interior", un motor espiritual que dio vida a una de sus interpretaciones más conmovedoras: "Aquí estoy, Señor".
El camino de la cantante oriunda de Berisso hacia la música sacra no fue el resultado de una búsqueda deliberada de fama o reconocimiento. Todo comenzó de manera orgánica, casi imperceptible, alrededor del año 2016. Según relató la propia artista, su acercamiento a la fe fue un proceso "sin buscarlo", una respuesta a una inquietud que comenzó a latir con fuerza en su cotidianidad. "Lo primero que sentí fue una emoción interior, de decir: quiero ir a misa", rememoró Parsio. Este anhelo, tan genuino como quizás desconcertante para su entorno, marcó un punto de inflexión crucial en su vida.
Geraldina evocó con una sonrisa una anécdota con quien era su pareja en aquel entonces, quien la observaba con extrañeza ante este repentino fervor religioso. Sin embargo, aquel llamado era más fuerte que cualquier juicio externo. En las homilías, Geraldina no solo escuchaba palabras; encontraba certezas. "Sentía en lo profundo del corazón que esta es la verdad... sentía que me completaba", afirmó, describiendo esa profunda sensación de plenitud que sólo otorga el encuentro con algo que trasciende lo puramente humano. Este sentimiento, esta conexión, se convirtió en la brújula que guiará sus pasos.
Lo que comenzó como una asistencia dominical a la iglesia pronto se transformó en una participación activa dentro de la comunidad. El cambio de una parroquia a otra, motivado simplemente por la proximidad geográfica, la puso frente a un pequeño grupo de personas que cantaban durante la misa. Fue allí donde Dios, en palabras de la cantante, fue "haciendo el camino sin que uno mucho se diera cuenta". La providencia, la guía divina, se manifestaba de manera sutil pero innegable.
Sin presiones ni artificios, Geraldina fue invitada a sumarse al Ministerio de la Música. Lo que comenzó con unos sencillos acordes de guitarra y el acompañamiento coral se convirtió en el inicio formal de su historia con la música sacra. Para ella, esta transición no fue simplemente un cambio de género musical, sino un profundo proceso de integración interna: "Experimenté mucha alegría, como que me iba completando por dentro". La música se convirtió en un vehículo para expresar su fe, para conectar con lo divino y para compartir esa conexión con los demás.
Dentro de este inspirador recorrido, la canción "Aquí estoy, Señor" se erige como un hito fundamental, una piedra angular de su expresión artística y espiritual. El origen del tema es, en sí mismo, un testimonio de colaboración, humildad y desinterés. La letra fue compuesta por una amiga cercana de la cantante, pero fue Geraldina quien le puso música y le otorgó esa "forma de canción" que hoy resuena en tantos corazones, transmitiendo un mensaje de entrega y devoción.
El título de la obra no es casualidad; es la síntesis de su propia vida desde aquel significativo año 2016. Es la aceptación de un don que ella reconoce como prestado, una herramienta para difundir un mensaje de esperanza y fe. Para Parsio, Dios no es una construcción intelectual abstracta ni una serie de frases prefabricadas aprendidas de memoria, sino una "Verdad" trascendente que está más allá de la comprensión racional humana, una plenitud que encontró su canal de expresión natural y auténtico a través del pentagrama.
Para sorpresa de la propia artista, la recepción de su obra ha trascendido los muros de la parroquia. En la era de la hiperconectividad, Geraldina ha utilizado las redes sociales para difundir su mensaje, encontrando una respuesta que califica como "muy positiva". Un pequeño adelanto de la canción subido a su cuenta de Instagram fue el detonante de una ola de mensajes y muestras de afecto.
"Muchos me han escrito por privado... la verdad que fue de mucha aceptación, y para mí una alegría también, porque es una motivación a seguir haciéndolo", confesó la cantante. Este respaldo del público alimenta su misión. Cada mensaje recibido y cada oportunidad de difundir su experiencia —como las entrevistas donde comparte su testimonio— actúan como un combustible para su motor espiritual. Para ella, ver que otros conectan con su música es la confirmación de que el mensaje del amor de Dios está llegando a destino.
Su música es, en esencia, una oración cantada, una invitación a la reflexión y al encuentro con lo sagrado. Geraldina Parsio nos recuerda que, en la música, como en la vida, la verdadera belleza reside en la autenticidad y en la conexión con nuestro amado padre y creador Dios.
Ver la realidad a través de los ojos de Dios
En un mundo convulsionado, marcado por la incertidumbre global y los desafíos recientes –como "el año que nos tocó un virus"–, encontrar un faro de esperanza y guía se vuelve esencial. La cantante Geraldina Persia, a través de su testimonio, nos ofrece una perspectiva renovadora: la fe no como una evasión de la realidad, sino como una forma radicalmente distinta de experimentarla y enfrentarla.
Parsio argumentó que el acercamiento a lo divino provoca un cambio profundo en nuestra visión del mundo. "Te hace ver el mundo con otros ojos, con los ojos de Dios", afirma. Esta nueva óptica nos permite reconocer nuestra propia fragilidad humana –admitiendo que "somos pecadores"–, pero bajo la protección y el amor de una filiación divina que busca nuestra perfección y crecimiento.
La artista describe el amor divino no como un sentimiento estático, sino como una fuerza dinámica y transformadora. "Dios nos ama en totalidad como somos, pero no nos deja nunca como estamos", sentenció, encapsulando en esta frase la esencia de su teología cotidiana. La llamada de Dios, según Persia, es una invitación constante a "resucitar a una nueva vida". Para ella, el primer verso de su interpretación, "Aquí estoy, Señor, porque me diste vida", es el reconocimiento de que ese amor incondicional es el origen y el impulso de todo movimiento hacia la plenitud. Es una aceptación agradecida de la dádiva de la vida misma y una disposición a seguir el camino que se nos presenta.
Un consejo práctico y accesible: buscar una parroquia cercana donde "se vea que hay alegría". Para ella, la misa dominical no es un mero rito burocrático, sino un "gran momento del encuentro del hombre con Dios", un espacio sagrado donde se renuevan la esperanza y la conexión espiritual. La cantante desglosa este encuentro en cinco dimensiones fundamentales que nutren su vida y su música, ofreciendo una hoja de ruta para quienes buscan profundizar en su fe: alimento espiritual; diálogo vivo; guía para la semana; sanación y envió/misión, para compartir su experiencia y el mensaje transformador que tocó su corazón.
Para Geraldina Persia, vivir la misa con esta intensidad es el combustible esencial para salir al mundo y, a través de su música y su testimonio, compartir la verdad que la completó por dentro. Su mensaje es un llamado a la esperanza, a la fe como un motor de transformación personal y a la búsqueda de un sentido más profundo en tiempos de incertidumbre. Es una invitación a redescubrir la alegría en la comunidad, la guía en la palabra divina y el amor incondicional que nos sostiene en el camino de la vida.
Pueden escuchar la música de Geraldina Parsio en YouTube e Instagram encontrándola como Geraldina.Música y si quieres aportar para su noble causa lo hacen transfiriendo al siguiente alías: geraldina.musica.ar.

" El conocimiento es una aventura incierta que conlleva en sí misma el permanente riesgo de la ilusión del error "

Brote Poético y Las Flores de Circe celebran sus aniversarios con una lectura de duplas poéticas que convierte la palabra en encuentro, memoria y manifiesto.

A 172 años del natalicio de José Martí, traemos al presente a este gran escritor extraordinario y universal que vino al mundo un 8 de Enero de 1853, en La Habana, Cuba, de padre español, desde muy chico sintió como propio los destinos de su país y su ansiada libertad para poder erigirse como una nación libre y soberana.

Un registro inédito de la leyenda de ma canción argentina, grabado en Suiza durante su exilio en 1980, volvió a escucharse tras décadas de silencio gracias a un trabajo de restauración que resignifica su legado cultural.

El docente browniano lideró esta iniciativa, titulada “Borges y Kodama: Un viaje literario… a Egipto”.

Charles Dickens, en sus narraciones, dedicó extensas páginas referidas al tema navideño, promoviendo así la celebración de esa fiesta dentro de su auténtico espíritu.

Superado el primer test del año con el pago de deuda privada, la atención oficial se traslada ahora al FMI y a otros acreedores. En 2026 vencen seis compromisos con el Fondo, intereses por USD 13.500 millones y pagos crecientes que se intensificarán en 2027, en un escenario de negociaciones abiertas y escasez de dólares.

El organismo anticipa una moderación del crecimiento respecto de 2025, marcada por tensiones cambiarias, tasas más altas y menor impulso de la demanda interna, aunque ubica al país entre los que más crecerán en América Latina.

Según datos del Ministerio de Economía bonaerense, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 bajaron la persiana 5.335 firmas en Buenos Aires, un promedio de 232 cierres por mes, en un contexto de despidos, caída de la actividad y fuerte impacto sobre el entramado pyme e industrial.

“La seguridad de nuestros vecinos requiere más que voluntad: exige profesionalismo constante” aseguraron desde esta área municipal a nuestro medio.

Según se desprende de la investigación, la víctima, un oficial perteneciente a la fuerza de la provincia de Buenos Aires, fue brutalmente agredido a palazos en la cabeza mientras dormía.