
Más de 3 mil empleos industriales perdidos en el corredor norte del Gran Buenos Aires
En el corredor industrial del norte del conurbano bonaerense, donde se ubican algunos de los parques fabriles más relevantes del país, la crisis en el sector productivo continúa sumando episodios de cierre y reestructuración empresarial.
En los últimos meses, distintas compañías redujeron o directamente finalizaron sus operaciones, generando preocupación entre trabajadores, proveedores y autoridades locales. Uno de los anuncios más recientes fue el de la multinacional mexicana Alpek Polyester, que confirmó el cese de actividades de su planta Ecopek para el próximo 31 de marzo.
El establecimiento, ubicado en General Pacheco, se dedica al reciclaje de PET y es uno de los principales proveedores de envases plásticos para grandes compañías de bebidas, entre ellas Coca-Cola y Manaos. La decisión deja en incertidumbre a los aproximadamente 40 empleados de la planta. Todavía no está definido si serán despedidos o si la empresa buscará reubicarlos en otras operaciones del grupo, como la planta que Alpek posee en el parque industrial de Zárate.
Este cierre se suma a otros episodios recientes que impactaron en el entramado industrial de la región. En los últimos meses también se registraron conflictos en empresas emblemáticas como Fate, mientras que Whirlpool cerró su fábrica de lavarropas en Pilar y reorganizó su negocio en el país. Los datos oficiales reflejan el deterioro del tejido productivo. De acuerdo con estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025 dejaron de operar 21.938 empresas en todo el país, lo que equivale a un promedio cercano a 30 cierres diarios.
La provincia de Buenos Aires concentra alrededor del 30% de esos casos y acumula más de 62.000 empleos perdidos. El impacto se percibe con fuerza en los trabajadores afectados. Roberto, de 56 años, se desempeñó durante más de dos décadas en la planta de Fate en San Fernando. Cada día viajaba desde La Matanza hasta su lugar de trabajo, donde cumplía tareas en el sector de terminación de neumáticos, expuesto a altas temperaturas durante largas jornadas. Según relató, el anuncio del cierre lo sorprendió mientras se encontraba de vacaciones.
“Nos enteramos de un día para el otro”, explicó. Frente al escenario actual, reconoce que encontrar un nuevo empleo resulta muy difícil: “Todos los días se conocen cierres de fábricas y comercios. Las oportunidades son cada vez menores”. La empresa Fate, con más de 80 años de trayectoria en el país, comunicó la paralización de su actividad y dejó sin trabajo a 920 operarios.
Desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) sostienen que existía un acuerdo firmado en mayo de 2025 que impedía despidos hasta mediados de 2026 y que incluía cambios en el sistema laboral junto con asistencia estatal para aliviar cargas patronales. Otro trabajador afectado es Alejandro, de 58 años, quien recibió en su casa de José C. Paz la notificación de su despido tras tres décadas en la empresa. “Fue un golpe muy fuerte para mi familia”, relató. Durante años realizó tareas en condiciones exigentes, con turnos rotativos que incluían fines de semana.
En medio del conflicto, el Ministerio de Capital Humano sancionó a la empresa por no abonar salarios durante la conciliación obligatoria con el sindicato y decidió extender esa instancia por cinco días adicionales. Mientras tanto, el gremio promueve en la Legislatura bonaerense un proyecto para declarar de utilidad pública la producción de la planta y evitar su cierre definitivo.
El impacto de la crisis también se refleja en el parque industrial de Pilar, uno de los más grandes del país. Allí se registraron al menos diez cierres de empresas y varios procesos de reestructuración. Entre ellos se destaca el caso de Whirlpool, que a fines de noviembre pasado cerró su fábrica de lavarropas y despidió a 220 trabajadores, orientando su negocio a la importación de productos.
El efecto dominó alcanzó a proveedores y empresas vinculadas a la cadena industrial. La pyme Novax, que fabricaba piezas plásticas para esos electrodomésticos, debió paralizar una línea de producción y dejó en una situación incierta a 40 operarios.
También se registraron despidos en compañías de logística como Translog y en comercios que dependían de la actividad fabril. Otro golpe para la región fue el cierre de la planta de porcelanatos ILVA, que dejó 302 trabajadores sin empleo. La empresa atribuyó la decisión a la caída en las ventas y al impacto de la apertura de importaciones. A estos casos se suma el traslado de la producción de Kimberly-Clark, dueña de marcas como Huggies y Kleenex, hacia su planta en la provincia de San Luis.
La medida derivó también en el despido de 140 trabajadores de la multinacional Magnera, que proveía insumos industriales para esa firma y para Procter & Gamble. Más allá de las particularidades de cada compañía, varios especialistas coinciden en que existe un factor común detrás de esta situación. Según la última encuesta de expectativas empresariales del INDEC, el 53,5% de las firmas industriales considera que la debilidad del mercado interno es el principal obstáculo para expandir la producción.
En el caso específico de Alpek, también influyen otros factores. La compañía señaló que en Argentina no existe un marco regulatorio que incentive el uso de materiales reciclados, a diferencia de otros países de la región, y que la creciente competencia de productos importados —especialmente provenientes de China— complica la viabilidad del negocio. En ese contexto, el norte del conurbano bonaerense enfrenta un escenario complejo, con una cadena industrial golpeada por cierres, suspensiones y reestructuraciones que impactan tanto en grandes fábricas como en las pequeñas empresas que dependen de su actividad.






Miles de personas ya disfrutan “Expo Sanfer”, gran feria de industrias, comercios e innovación tecnológica
Región 14/04/2026







