Cuencas Reconquista y Luján en alerta ambiental por urbanización y pérdida de humedales

Un estudio advierte que la presión urbana y la fragmentación en la gestión agravan la situación en ambas cuencas. La degradación del agua y el avance sobre zonas inundables elevan el riesgo para miles de vecinos y exponen la desigualdad ambiental.
 
Región 25/03/2026

NOTA 2Por Sabrina García

  

Crisis hídrica en el Conurbano

 

En el tercer volumen de una obra colectiva de universidades nacionales, el investigador Daniel Cicerone advierte sobre los riesgos de la presión urbana y la pérdida de humedales en nuestra región.

La importancia de los organismos de cuenca y el concepto de justicia ambiental. Editado por la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC), el libro ‘¿En qué conurbano queremos vivir?’ es una obra colectiva de seis universidades del conurbano.

El objetivo de la publicación (ya van por su tercer volumen) es el de compilar y mostrar las investigaciones que realizan las universidades sobre el territorio en el que están insertas, abordando tópicos sobre distintas áreas —salud, ambiente, economía y educación— y desde diversas disciplinas. En este tercer volumen, la investigación ‘La gestión ambiental de cuencas hídricas del AMBA’, de Daniel Salvador Cicerone, analiza el estado crítico de las cuencas Reconquista, Luján y Matanza-Riachuelo.

El estudio advierte que la fragmentación institucional y la presión urbana ponen en riesgo la sostenibilidad ambiental de la región más poblada del país. Algunos datos El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) enfrenta una de las crisis ambientales más complejas de su historia reciente.

Con más de 16 millones de habitantes conviviendo en un territorio atravesado por ríos y arroyos, la gestión del agua se ha vuelto una prioridad que trasciende lo técnico para convertirse en un problema social y político. La investigación de Cicerone pone bajo la lupa el funcionamiento de los organismos de las tres cuencas y los desafíos pendientes.

Para Cicerone, los ríos Reconquista, Luján y Matanza-Riachuelo, comparten la combinación de vertidos industriales sin tratamiento, la expansión de redes cloacales deficitarias y un proceso de urbanización que ha avanzado sobre los valles de inundación. Esta “presión antrópica” no solo degrada la calidad del agua, sino que aumenta exponencialmente el riesgo de inundaciones. Según la investigación, la pérdida de humedales —que funcionan como esponjas naturales— frente al avance de emprendimientos inmobiliarios y asentamientos informales es uno de los factores críticos que agravan la vulnerabilidad de los barrios, de zona norte, sur y oeste del conurbano.

 El rol de los organismos: ACUMAR, COMIREC y COMILU

Uno de los puntos centrales de la investigación es el análisis de la gobernanza. Históricamente, la gestión del agua en el AMBA estuvo fragmentada entre múltiples jurisdicciones (Nación, Provincia, Ciudad y Municipios), lo que dificultaba la implementación de soluciones a largo plazo. La creación de organismos como la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), el Comité de Cuenca del Río Reconquista (COMIREC) y el Comité de Cuenca del Río Luján (COMILU) representó un avance hacia la Gestión Integrada de Recursos Hídricos. Sin embargo, el estudio señala que aún persisten desafíos en la coordinación de obras de infraestructura, en el control efectivo de los vertidos industriales y la falta de participación ciudadana. Justicia Ambiental La investigación introduce un concepto clave para el debate público: la “justicia ambiental”.

El documento sostiene que los impactos de la degradación hídrica no se distribuyen de manera equitativa. Son las poblaciones más vulnerables las que sufren de manera directa la falta de saneamiento, la contaminación de las napas y las consecuencias de las inundaciones recurrentes.

Para revertir esta situación, el estudio propone un cambio de paradigma que incluya: Infraestructura verde-azul que incluye la “recuperación de humedales, la creación de parques inundables y la restauración de corredores ribereños. Estas intervenciones permiten mejorar la retención hídrica, reducir la contaminación difusa y aumentar la resiliencia urbana frente a eventos extremos”, destaca el autor.

Participación ciudadana y educación ambiental: La inclusión de actores sociales, ONG, universidades y comunidades locales que permitan “garantizar la eficacia y legitimidad de las políticas de gestión ambiental”.

Además, el autor señala acciones concretas como educación ambiental, voluntariado en monitoreo y campañas de concienciación Adaptación al Cambio Climático: Diseñar políticas públicas que contemplen el aumento de la frecuencia de eventos climáticos extremos, como sudestadas y lluvias intensas.

Cuatro ejes de trabajo Cicerone sostiene que persisten “desafíos significativos que requieren atención estratégica, institucional y técnica”, y los agrupa en cuatro ejes principales: gobernanza, sostenibilidad ambiental, justicia territorial y adaptación al cambio climático. En cuanto a la gobernanza el objetivo es claro: lograr la articulación de “políticas coherentes y sostenibles” entre todos los niveles de Estado (Nación, Provincia, CABA y municipios).

“Es necesario fortalecer mecanismos de coordinación interjurisdiccional, consolidar organismos de cuenca con financiamiento estable y asegurar continuidad en los programas de gestión más allá de los cambios políticos”, destaca el autor. Sobre el eje de sostenibilidad ambiental y restauración de ecosistemas, el autor plantea que “las políticas deben priorizar la conservación de servicios ecosistémicos, la reducción de la contaminación difusa y puntual, y la integración de la planificación hídrica con el ordenamiento territorial urbano y periurbano”.

En tanto, el eje ‘justicia ambiental y equidad territorial’ implica “garantizar acceso equitativo a agua potable, saneamiento adecuado y protección frente a riesgos hídricos, así como participación inclusiva en la toma de decisiones”. Finalmente, la adaptación al cambio climático implica también diseñar políticas públicas que contemplen la intensidad de precipitaciones extremas, sudestadas y eventos hidrometeorológicos. 

La planificación “debe incorporar medidas de adaptación basadas en la gestión integrada de cuencas, infraestructura resiliente y restauración de humedales y corredores ribereños para amortiguar impactos”, señala Cicerone. Para Cicerone se necesita “un enfoque integral de gestión ambiental de las cuencas del AMBA, que combine herramientas técnicas, planificación institucional, participación ciudadana y consideración de la justicia socioambiental”.

“El futuro de estas cuencas depende de la capacidad de implementar estrategias coordinadas, sostenibles y resilientes, que aseguren la protección de los recursos hídricos y de los ecosistemas urbanos en beneficio de toda la población metropolitana”, completó. La investigación fue elaborada en conjunto por La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), junto a las Universidades Nacionales de Avellaneda, La Matanza, Tres de Febrero, San Martín, Hurlingham y Arturo Jauretche (Florencio Varela).

 

Te puede interesar
Lo más visto
NOTA 2

Cae jefe antidrogas en San Isidro por una causa de narcotráfico

Policiales 20/03/2026
El titular de Drogas Ilícitas de Azul fue detenido en el conurbano norte junto a policías y funcionarios judiciales en una investigación por asociación ilícita. Hubo más de 30 allanamientos y un fiscal quedó imputado, en un caso que expone una trama de corrupción dentro del propio sistema que debía combatir el delito.