Una sombra sigue a Milei: el “hombre de la gorra” y el lobby israelí en Argentina

En 2006 los prestigiosos académicos de las relaciones internacionales, John Mearsheimer y Kenneth Waltz, publicaron un artículo que alborotaría los pasillos de Washington y de la academia norteamericana: “The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy”, es decir, “El lobby israelí y la política exterior [norte]americana”.

Política 29/12/2023
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Por Amado Brancatti

En 2006 los prestigiosos académicos de las relaciones internacionales, John Mearsheimer y Kenneth Waltz, publicaron un artículo que alborotaría los pasillos de Washington y de la academia norteamericana: “The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy”, es decir, “El lobby israelí y la política exterior [norte]americana”.

En aquel polémico paper, luego ampliado en un libro, advertían los académicos sobre la inconveniencia de pasar de una vinculación especial con un grupo de presión comunitario hacia lo que percibían como una subordinación de agendas en materia de política exterior, y más precisamente con relación a los intereses de Israel en medio oriente, una de las zonas más conflictivas y potencialmente explosivas del planeta.

Para decirlo más fácil: Mearsheimer y Waltz no cuestionaban la existencia de grupos de presión; veían inconveniente que el interés nacional de los norteamericanos quedara subordinado a lobbies.

En Argentina ha quedado en claro lo afín que es al judaísmo su actual presidente, Javier Milei. La cuestión podría ser anecdótica si se tratara de una “búsqueda espiritual”, tal como el presidente explicó en algún momento. Pero no pocos están cuestionando el alcance de la relación de Milei con la colectividad judía y, a través de ella, con Israel.

La cuestión tomó otro giro cuando públicamente algunos se preguntaron sobre la identidad de un hombre vestido de riguroso negro, barba, rostro serio y gorra que acompaña a todas partes al presidente argentino. “¿Quién es el de gorrito negro?”, dijo el siempre histriónico Guillermo Moreno.

El hombre en cuestión, que no se despega jamás del presidente, se llama Mario Elías Suli, es judío ortodoxo y, según algunos medios, “tiene aspecto de custodio privado formado en el Mossad”, cosa que no se ha confirmado, al menos oficialmente.

Carlos Maslatón, mitad en broma, mitad en serio, dijo que “es meramente un parrillero judío amigo del gobierno. Yo lo conozco de cuando vivíamos en Damasco-Siria hace 120 años, mismo barrio. El sujeto: 100% casher”.

Teniendo en cuenta las relaciones que ha tejido con la colectividad judía el presidente, no deja de observarse con —como mínimo— algo de suspicacia que haga de custodio del presidente de los argentinos alguien que no pertenece a las fuerzas de seguridad o inteligencia de nuestro país.

No es esta una demostración más de la particular relación que viene tejiendo hace tiempo Javier Milei con organizaciones comunitarias judías. Además de tener como asesor personal a un rabino (por un proceso de conversión religiosa, según alegaba Milei) también el presidente participa de cuanta actividad significativa tenga como eje la colectividad judía en Argentina.

Así, por ejemplo, mientras el ministro de Economía Luis Caputo anunciaba las primeras medidas económicas y desde presidencia anunciaban un bajo perfil del presidente, este se hallaba celebrando Janucá frente a una multitud. 

También las relaciones con empresarios como Elsztain resultan sospechosas, toda vez que buena parte de las reformas anunciadas parecen tenerlo directamente entre sus beneficiarios. Recordemos que Elsztain es propietario de las más grandes empresas inmobiliarias de Argentina, IRSA e IRSA Propiedades Comerciales, del Banco Hipotecario, y de las agropecuarias Cresud y BrasilAgro, esta última es productora de soja, maíz, trigo, ganado vacuno y leche, y posee directa e indirectamente 1 millón de hectáreas de tierras agrícolas, en Argentina, Brasil y Paraguay. Es también Presidente de la compañía Austral Gold, de la Fundación IRSA, y es cofundador de Endeavor Argentina. Además, es un hombre de serias e importantes vinculaciones con sectores financieros de Nueva York. 

Con relación a Israel, la lealtad de Milei es sin cortapisas: “Ratifico mi compromiso con Israel en la lucha contra el terrorismo islámico”, dijo, no sin antes declarar a Hamas como organización terrorista. Esta medida se suma a varias declaraciones en el mismo sentido con respecto a Israel, entre las que se puede inscribir la negativa oficial a formar parte de los BRICS

Toman así actualidad para nuestro país las advertencias que hicieron los académicos mencionados al inicio de esta nota. Y podríamos preguntarnos: la relación especial que tiene nuestro presidente con Israel, ¿puede llegar a ser una subordinación de agendas en materia de política exterior? ¿Nuestro presidente tiene bien claros los límites entre el interés nacional argentino y las preferencias espirituales personales?

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