Balacera en Morón: un policía recibió seis disparos durante un intento de robo

Dos hombres en moto interceptaron a un efectivo bonaerense en Córdoba y Azul para robarle su vehículo. Hubo alrededor de 16 disparos, el policía quedó herido y los atacantes escaparon. La fiscalía intenta identificarlos a partir de cámaras y otras pruebas.
Policiales 28/09/2026

NOTA 2La noche se quebró en pocos segundos. Una moto se puso a la par de otra, apareció un arma y después llegaron los disparos. En la esquina de Córdoba y Azul, en Morón, un policía bonaerense que circulaba en su vehículo terminó con seis heridas de bala después de enfrentarse con dos hombres que intentaron robárselo.

 

Los atacantes escaparon y ahora la Justicia intenta reconstruir quiénes fueron y hacia dónde huyeron.

 

El hecho ocurrió alrededor de las 21.30. El efectivo, identificado como Jorge Nicolás A., de 38 años, avanzaba en moto cuando fue alcanzado por otros dos motociclistas. Según la reconstrucción inicial, los hombres se colocaron a su lado y lo amenazaron con un arma para obligarlo a detenerse.

 

El policía respondió con su arma reglamentaria.

 

A partir de ahí, la escena duró apenas instantes, pero dejó una cantidad de disparos que permite dimensionar la violencia del episodio. Una cámara de seguridad registró parte de la secuencia y el audio permite escuchar alrededor de 16 detonaciones.

 

Cuando terminó, los dos atacantes habían escapado por Córdoba y la moto que pretendían llevarse seguía en poder de su dueño. El robo no se concretó. La balacera, en cambio, ya había dejado otra historia.

 

El efectivo recibió seis impactos, distribuidos entre los glúteos, un antebrazo y una de sus piernas. Vecinos que estaban en la zona salieron a asistirlo hasta la llegada de una ambulancia del SAME, que lo trasladó al Hospital Güemes de Haedo. Permanece internado y, según la información disponible, evoluciona favorablemente.

 

Dieciséis disparos y dos hombres que todavía no tienen nombre

 

La fuga dejó abierta la parte más difícil de la investigación.

 

Por ahora no está determinado si alguno de los atacantes también resultó herido durante el intercambio de disparos. Tampoco fueron identificados públicamente los dos hombres que viajaban en la moto.

 

La causa quedó en manos de la fiscal Adriana Suárez Corripio, titular de la Fiscalía N° 8 de Morón. La investigación deberá trabajar ahora sobre las imágenes disponibles, los recorridos posibles de escape y cualquier registro que permita reconstruir los movimientos anteriores y posteriores al ataque.

 

Las cámaras pueden mostrar una moto, prendas, una dirección de fuga o algún detalle que, aislado, parece mínimo. En una investigación de este tipo, sin embargo, esos fragmentos pueden terminar siendo decisivos.

 

También deberán analizarse las armas y las vainas encontradas en el lugar para determinar cuántos disparos realizó cada parte. El número aproximado de detonaciones describe una escena, pero no alcanza para establecer por sí mismo cómo se produjo cada disparo ni desde qué posición.

 

La diferencia importa cuando el episodio abandona la calle y entra en un expediente judicial.

 

El caso reúne una modalidad conocida en el Conurbano: dos personas en moto interceptan a otra para quitarle el vehículo. Pero esta vez la víctima era policía, estaba armada y respondió. El intento de robo terminó transformado en un enfrentamiento a tiros en plena calle.

 

Y alrededor estaba el barrio.

 

Personas dentro de sus casas, vecinos que escucharon las detonaciones, otros que salieron cuando el ruido terminó y encontraron a un hombre baleado esperando asistencia. Ese es el costado que suelen borrar las palabras rápidas con las que se cuentan estos hechos: "tiroteo", "asalto", "motochorros". Detrás hay una cuadra que durante unos segundos se convirtió en escenario de dieciséis disparos. Ahora la investigación tendrá que hacer el camino inverso.

 

Volver sobre las imágenes, seguir la moto que desaparece, buscar cámaras en otras esquinas, establecer recorridos y encontrar algún dato capaz de transformar dos siluetas que huyen en dos personas identificadas.

 

Porque la balacera terminó aquella noche en Córdoba y Azul. El caso judicial, en cambio, recién empieza.

 

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