Panaderos de Zona Oeste: Desde que asumió Milei, cerraron 70 panaderías bonaerenses y cayeron las ventas un 45%

Así lo confirmó para este medio el presidente del Centro Industrial de Panaderos de Merlo. Los tarifazos no solo han aumentado exponencialmente el precio del pan, sino también han puesto en peligro a las panaderías barriales y profundizan el trabajo negro que hay en el sector.

Región 15/04/2024
nota panaderos

Por Rodrigo Lescano

 

El poeta libanés Khalil Gibran dijo que "la alegría del pan compartido es infinita: aumenta cuando lo divides." Si jugáramos con la fantasía, el autor de obras como “El Profeta” y “Los dioses de la tierra” se amargaría al entrar en una panadería del conurbano y ver cómo la crisis económica ha logrado que el alimento básico de toda mesa familiar no solo no se pueda comprar para compartir con otros, sino también que no se pueda producir sin que sea una odisea.

En el contexto de un proceso inflacionario alto que lleva años, las políticas económicas del gobierno libertario han provocado que baje el consumo del pan, pero también han puesto en peligro a las panaderías barriales que deben enfrentar fuertes incrementos en los precios de las materias primas y de las tarifas de energía. Situación que puede llevarlas a la quiebra si se profundizan los tarifazos.

 

Dos pancitos

Un relevamiento realizado por distintos centros de panaderos constató que las ventas en las panaderías cayeron, desde principios del pasado enero, un promedio del cuarenta y cinco por ciento. Para graficar este dato, el presidente del Centro Industrial de Panaderos de Merlo (CIPM) Martín Pinto contó para LA PRIMERA que la gente “no compra más por kilo, sino por unidad”: “Te compran dos pancitos, dos facturas y las tortas se venden en porciones”. A su vez, aclaró que hace meses que no realiza servicios de lunch y mesas dulces porque a los clientes “les conviene hacer las tortas en su casa”.

La escalada inflacionaria permite explicar este fenómeno. Si tomamos los datos del último informe de Índice de Precios al Consumidor, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC), en el Gran Buenos Aires, el pan y los cereales sufrieron un aumento del casi 40 por ciento entre diciembre del año pasado y febrero. Las variaciones de febrero con respecto al mismo mes de 2023 dan que el alza fue del 345,5 por ciento para esta región.

Según el informe, en febrero el kilogramo de pan francés tipo flauta aumentó 8.5 por ciento en comparación con el mes anterior: Paso de 1.790,62 pesos a 1.942,55. En marzo tuvo una fuerte suba: llegó a los 2214,07 pesos. Son aumentos mensuales que van entre doscientos y trescientos pesos.

En la actualidad, el precio del kilo de pan supera esa cifra, pero varía según la zona y el tipo de comercio. La histórica panadería “9 de Julio”, ubicada en José C. Paz, lo ofrece a 2500 pesos, cien más que en la sucursal de Recoleta de una importante cadena porteña de panificados.

En el caso de que tomemos como referencia el precio anteriormente mencionado, el kilo de pan, que a una familia de cuatro integrantes le dura máximo día y medio, equivale a más del 1,23 por ciento del salario mínimo vital y móvil, el 1,45 por ciento de una jubilación básica, y el 3,2 por ciento del ex Potenciar Trabajo, el cual pasará a llamarse Volver al Trabajo a partir del próximo mes.

 

En peligro de extinción

El Centro Industrial de Panaderos de Merlo es consciente de que deben cobrar el kilo de pan entre 1800 y 2200 pesos por el tipo de público con el que trabajan, pero están repensando esta postura ante los constantes incrementos en los servicios y la obligación de pagar las cargas y aportes para sus empleados.

"Seguimos recibiendo continuos aumentos, no solamente de los insumos, materias primas y el combustible, sino que ahora sufrimos un terrible tarifazo de casi un 220 por ciento en las facturas de luz y de gas ", expresó Martín Pinto. Él remarcó que su última boleta de energía eléctrica fue de 320.000 pesos.

A la espera de sus próximas facturas, el empresario adelantó que continuarán las subas de las tarifas para compensar a las empresas de energía por los años que no pudieron aumentar sus precios.

Otra de las preocupaciones es el monto de los alquileres. El panadero merlense enfatizó que algunos de sus colegas se declararon en quiebra durante el verano porque no pudieron renovar sus contratos, ya que estaban a precio dólar. Él se encuentra pagando 1.600.000 pesos de alquiler cuando en noviembre solo pagaba 600.000.

A todos estos gastos, se le deben sumar los referidos a los salarios y las cargas sociales de los empleados. “Las panaderías necesitan más de un trabajador. Los sueldos rondan entre 450 y 470 mil pesos, y los aportes son superiores a los 250 mil. Hay casi 700 mil pesos por cada empleado”, mencionó Pinto.

“Si vos agarras una flautita de pan, el 53 por ciento de ese producto es para el salario del empleado y su carga social. El resto son impuestos, servicios públicos, mantenimiento de vehículos e infraestructura y costo de materia primas. Solamente la puntita del pan, el 12 por ciento, es la ganancia del panadero, la cual en muchas ocasiones debes utilizarla para poder seguir produciendo”, ilustró.

Según datos brindados por el Centro Industrial de Panaderos de Merlo, estos factores provocaron que, en los últimos 120 días, cerraran 40 panaderías en Merlo, 70 en la provincia de Buenos Aires y 150 en todo el país. La reciente eliminación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino por parte del gobierno de Javier Milei, un fondo fiduciario que permitía amortiguar el precio local de la harina respecto del valor del dólar, agravó la situación.  El dirigente panadero aseguró que “de continuar así, estamos condenados a desaparecer”.

 

El sabor amargo del pan

La crisis del sector no solo afecta a propietarios y consumidores. Los trabajadores también están en la ojo de la tormenta. A la posibilidad de despidos, se le suma la profundización del trabajo no registrado, una problemática que, según el presidente del CIPM, está presente en el 85 por ciento de las panaderías argentinas.

LA PRIMERA tuvo acceso a los sueldos en negro que cobran los trabajadores de una panificadora ubicada en el centro de José C. Paz. Un cocinero que trabaja entre las 21 y 3 horas cobra por mes 320.000 pesos. Según el último acuerdo paritario, ese oficial debería tener un salario básico de 485.395 pesos.

Pinto considera esta realidad como “cruel” y responsabiliza a los gobiernos por no tener una política de ayuda a las panaderías que les permita reducir las cargas sociales y así poder blanquear a sus empleados. En una línea opuesta, Ana Velázquez, secretaria gremial del Sindicato de Panaderos de La Matanza, argumenta que el trabajo en negro beneficia a los dueños  debido a que ahorran en costos laborales. Ella se ha encontrado con negocios en los cuales esconden a sus trabajadores no registrados cuando el gremio hace sus rutinarias inspecciones.

Una fuente que ejerce hace dieciocho años en el Sindicato de Obreros y Empleados Panaderos de Tres de Febrero relató a este medio que hay empresas de ese partido que pagan solo la mitad del sueldo en blanco y que tienen jornadas laborales de más de doce horas, superando así las siete horas que establece el convenio colectivo de trabajo.

Para Luciano Eberlé, tesorero del Sindicato de Panaderos de San Isidro y Vicente López, el fenómeno del trabajo en negro se expresa en que los panaderos contratan personal que es beneficiario de planes sociales, el cual no posee las herramientas y conocimientos de un operario calificado. Para el gremialista que lleva treinta años ejerciendo la defensa de los derechos laborales de sus afiliados, esta forma de ahorro de costos laborales solo provoca problemas en la organización interna de las panaderías, dificultando tareas de producción. Sin oponerse a que los sectores más pobres puedan ejercer el oficio, enfatizó en la necesidad de capacitaciones.

 

Oídos sordos

La preocupación de los encargados de transformar las harinas en medialunas y miñones aumenta día a día al igual que el silencio de los funcionarios nacionales ante las problemáticas detalladas. Pinto denunció que, desde diciembre del año pasado, están pidiendo una reunión a la Secretaría de Comercio de la Nación y a la Subsecretaría de Energía, y todavía no les respondieron.

"Además, junto al presidente de Industriales Pymes Argentinos, Daniel Rosato, elevamos un pedido de segmentación diferenciada de las tarifas de energía para las panaderías artesanales y jamás tuvimos una respuesta", sumó.

Los panaderos de Merlo solicitan al gobierno no solo subsidios en las tarifas de luz y gas, sino también medidas que permitan cubrir los costos de las cargas sociales. A este reclamo se han sumados los centros industriales de Marcos Paz, Las Heras, Moreno, General Rodríguez, San Miguel, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Quilmes, Florencio Varela, y San Pedro, entre muchos otros.

“Con más de 200 panaderos de la Provincia estamos trabajando en la convocatoria a una manifestación en la Secretaría de Comercio y vamos quedarnos allí hasta que nos reciban y nos den alguna solución”, adelantó el representante de la industria panadera.

 En otra sintonía, Eberlé opinó que la solución pasa por generar acuerdos entre los sectores del capital y del trabajo. Sostuvo que, ante el descenso de la actividad productiva por los constantes incrementos en todos los sectores de la economía, la clave pasa por construir espacios interzonales donde empresarios, sindicatos y autoridades municipales discutan y elaboren medidas que ayuden a todos los perjudicados por la crisis.

 

Te puede interesar
Lo más visto
NOTA ESPINOZA

Procesaron a Espinoza por abuso sexual

Región 21/05/2024

La jueza Galletti ordenó el embargo de un millón y medio de pesos. La joven habia sido contratada como asesora municipal. Confirma “la prohibición de acercamiento y de todo contacto”. Problemas para el intendente de La Matanza P3

Imagen de WhatsApp 2024-05-21 a las 11.58.12_a8775463

Milei, el plagiador serial: ahora copió en su nuevo libro a un docente de la Universidad Nacional de Moreno

Política 22/05/2024

El nuevo libro del presidente Javier Milei, “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica”, que viene presentando por estos días tiene plagios. Y no es la primera vez que lo hace, sino que en esta ocasión dio un paso más allá, ahora llegó a copiar fragmentos de un investigador del Conicet y profesor emérito de la Casa de Altos Estudios del oeste del conurbano bonaerense.