
El ausentismo escolar crece y se vuelve estructural: el 51% de los estudiantes del último año acumula 15 o más faltas y en Buenos Aires la cifra trepa al 66%. El fenómeno se polariza, con más alumnos en niveles críticos de inasistencia, y expone un problema que impacta en el rendimiento, el abandono escolar y las oportunidades futuras.











