
La Patagonia argentina, con su inmensidad y riqueza estratégica, no es meramente un paisaje de postal, se ha ido convirtiendo en un espacio geopolítico de alta complejidad. Los incendios que año tras año devoran miles de hectáreas de bosque nativo no son eventos aislados; son cicatrices que exponen una vulnerabilidad estratégica profunda en el control de nuestro territorio.












