
Pequeño J negó el triple crimen de Varela y habló de las jóvenes de zona oeste asesinadas
El acusado admitió haber conocido a Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, jóvenes vinculadas a la zona oeste del conurbano, y reconstruyó su llegada ilegal al país, su vida en el barrio Zabaleta y la fuga a Perú tras quedar señalado públicamente por los asesinatos.
Tony Jenzel Valverde Victoriano, popularmente conocido como Pequeño J, amplió su declaración ante el juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez, donde afirmó que no estuvo implicado en el triple crimen narco, reconoció que conocía a dos de las víctimas y expresó sus disculpas. Durante su declaración, también relató su llegada a Argentina y su vida en el barrio Zabaleta durante un año.
Según la declaración a la que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, realizada de forma virtual desde la cárcel de Marcos Paz, Pequeño J describió su vida desde octubre de 2024, cuando ingresó ilegalmente al país, hasta su fuga un año después y su posterior captura en Perú, donde fue acusado de los brutales asesinatos de Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15).
Valverde llegó a Argentina atraído por el locro, los asados, los ñoquis, el obelisco y la selección de fútbol, eligiendo cruzar desde Bolivia de forma ilegal, atravesando Jujuy y tomando un micro hacia Buenos Aires. A su llegada, buscó alquilar un cuarto y le recomendaron el barrio Zabaleta.
Comenzó a trabajar vendiendo ropa de manera ambulante, comprando productos en La Salada. A los tres meses, conoció a Miguel Ángel Villanueva, también acusado, quien le ofreció trabajo como ayudante.
En enero de 2025, Pequeño J empezó a trabajar con Villanueva, quien era conocido por varios apodos. Así fue como conoció a Celeste, quien al principio era empleada y luego inició una relación con Villanueva.
El 6 de septiembre del año pasado, Villanueva le indicó que debía recibir a alguien apodado "El Gordo" y que debía ir a Flores a "buscar chicas". Fue en ese momento que conoció a Morena y Lara.
Una semana después, Villanueva le comentó que lo buscaría El Gordo para ir a un boliche en Flores, donde se volvió a encontrar con las jóvenes, enterándose de una "fiesta" que se realizaría.
El 18 de septiembre, horas antes del triple crimen, Villanueva le ordenó ir a Quilmes a recibir a personas que llevarían a su casa. Según la información, Pequeño J, Nero y "El Gordo" llegaron a la casa de Florencio Varela, donde se cometieron los asesinatos.
Durante la charla, "El Gordo" le indicó a Villanueva que, al costado de la parrilla, "iban a poner las cosas" y discutieron sobre los parlantes y si los vecinos se quejarían, a lo que Villanueva y Celeste respondieron que no.
El 19 de septiembre, día de los crímenes, Villanueva llamó a Pequeño J para que lo acompañara a comprar un auto. Esa noche, según su relato, se dedicó a jugar al "Street Fighter", cenó pollo y se fue a dormir.
A la madrugada del 20, llegó a su casa Nero y Mateo, el primero se fue a dormir, mientras que el segundo, que tenía la ropa mojada, se duchó y cambió.
Pequeño J afirmó que en ese momento Osorio le entregó un arma pidiéndole que la escondiera, pero él se negó. Sin embargo, posteriormente se trasladó a la casa de su novia y, mientras miraba televisión, se enteró de los asesinatos y le escribió a Osorio.
Todo cambió cuando los medios comenzaron a mencionar los nombres detrás de los crímenes: Matías Osorio y Tony Jenzel Valverde Victoriano.
Al ver su imagen en los medios, Pequeño J expresó haber sentido "miedo y confusión", por lo que decidió irse a Perú. Junto a Matías, tomaron un remis desde José C. Paz hasta Bermejo, cruzando la frontera en bote.
Ya en Perú, le comentó a Osorio que no podía alojarlo en la casa de su madre. Durante la huida, conoció a un trailero que le cobró 300 dólares para llevarlo a Lima, pero fue detenido en Pucusana a fines de septiembre.
Siguiendo el consejo de su abogado, Valverde optó por la extradición pasiva, ya que temía por su seguridad en Argentina. Estuvo siete meses en el penal de Cañete hasta su extradición a Argentina a principios de mayo.
Finalmente, al concluir su declaración, envió un mensaje a las familias de las víctimas, expresando que lamentaba profundamente sus pérdidas y que, aunque comprende el dolor, es inocente. También defendió a sus tíos, quienes, según él, están siendo acusados injustamente en este caso.





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