
Criar un hijo ya cuesta más de $665.000 por mes
La economía suele resumirse en porcentajes, índices y gráficos. Pero hay números que cuentan una historia mucho más concreta. La canasta de crianza que elabora el INDEC es uno de ellos. Porque detrás de cada cifra aparecen madres, padres, abuelos y familias enteras intentando sostener algo tan básico como el desarrollo cotidiano de un hijo.
Los datos correspondientes a mayo muestran que criar a un niño de entre 6 y 12 años demandó $665.950 mensuales. Para los menores de entre 1 y 3 años, el costo alcanzó los $620.125. Incluso en el caso de los bebés menores de un año, la cifra superó los $520.000.
Se trata de montos que ayudan a dimensionar el verdadero costo de la vida familiar en la Argentina actual. Mientras gran parte del debate público gira alrededor de la inflación, el dólar o el equilibrio fiscal, la realidad cotidiana de millones de hogares se mide en otra escala: cuánto cuesta alimentar, vestir, trasladar, educar y cuidar a un hijo.
La particularidad de esta medición es que no se limita únicamente a los bienes que consume un niño. El indicador incorpora además algo que durante décadas permaneció invisibilizado en las estadísticas económicas: el tiempo destinado al cuidado.
Por eso la canasta de crianza combina dos dimensiones. Por un lado, el costo de bienes y servicios necesarios para el desarrollo de niños y adolescentes. Por otro, la valorización económica de las horas que demanda su atención cotidiana.
La metodología utilizada por el INDEC toma como base la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires, incorporando gastos vinculados con alimentación, vivienda, transporte, salud, educación, indumentaria y otros consumos esenciales. A eso se suma el valor del trabajo de cuidado calculado a partir de la remuneración correspondiente a personal especializado en asistencia y cuidado de personas.
La combinación de ambas variables permite observar una realidad que muchas veces queda oculta detrás de los ingresos formales. Tener hijos implica afrontar gastos directos, pero también destinar tiempo que podría utilizarse para otras actividades productivas o laborales.
El desafío silencioso de las familias
La cifra de $665.950 mensuales para un niño en edad escolar resulta especialmente significativa cuando se la compara con otros indicadores económicos.
Mientras gran parte de los ingresos familiares siguen corriendo detrás del costo de vida, la crianza se transforma en uno de los principales factores de presión sobre los presupuestos domésticos. La situación es particularmente compleja para hogares monoparentales, trabajadores informales y sectores de ingresos medios que quedaron atrapados entre salarios que avanzan lentamente y gastos que no dejan de crecer.
La canasta también revela que el costo de criar no disminuye necesariamente con la edad. De hecho, el tramo más elevado corresponde a los niños y niñas de entre 6 y 12 años, una etapa donde aumentan los gastos educativos, recreativos, de transporte y acompañamiento cotidiano.
Detrás de cada actualización mensual aparece una pregunta que excede la estadística: cuánto esfuerzo económico requiere hoy formar una familia en la Argentina.
Porque cuando sostener la crianza de un solo hijo exige más de $600.000 mensuales, la discusión deja de ser exclusivamente demográfica o cultural. Pasa a ser también económica. Y en esa ecuación se juega buena parte del futuro social del país.
La política suele discutir cómo crecer. Las familias, mientras tanto, enfrentan un desafío mucho más inmediato: cómo llegar a fin de mes sin resignar aquello que ninguna estadística puede medir del todo, pero que tiene un valor inmenso: el bienestar y las oportunidades de sus hijos.



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