
Las deudas asfixian a familias del Conurbano Norte y Oeste
La deuda dejó de ser un problema financiero para convertirse en un problema social. Detrás de cada tarjeta impaga, de cada préstamo atrasado o de cada crédito tomado para llegar a fin de mes aparece una economía que perdió capacidad para sostener los ingresos familiares. Esa realidad tiene su epicentro en el Conurbano bonaerense, donde la morosidad ya alcanza niveles significativamente superiores a los del resto de la provincia.
Los últimos datos difundidos por la consultora Analytica, elaborados con información correspondiente a abril de 2026, muestran que la provincia de Buenos Aires registra un 28,4% de deudores en situación irregular. Sin embargo, el promedio oculta una fractura territorial muy marcada. Mientras el interior bonaerense presenta una mora tardía -atrasos superiores a los 90 días- del 23,1%, en el Conurbano el indicador trepa al 30,5%.
La diferencia no responde al azar. Expresa dos realidades económicas distintas. Allí donde predominan los empleos informales, los ingresos más inestables y una mayor dependencia del consumo cotidiano financiado, la capacidad para cumplir con las obligaciones financieras se deteriora mucho más rápido.
El mapa de la deuda y las mayores dificultades económicas
Cuando se observa distrito por distrito, el fenómeno adquiere todavía mayor dimensión. Florencio Varela encabeza el ranking con un preocupante 38,3% de morosidad. Detrás aparecen varios municipios del oeste y norte del Conurbano que hace tiempo enfrentan fuertes dificultades económicas: José C. Paz alcanza el 37,3%, Moreno llega al 35,9%, Malvinas Argentinas registra un 35,1% y Merlo un 34,4%.
No se trata únicamente de hogares que dejaron de pagar una tarjeta de crédito. En muchos casos son familias, comerciantes y trabajadores independientes que comenzaron utilizando financiamiento para sostener la actividad y terminaron recurriendo al crédito para cubrir gastos corrientes.
Las pequeñas y medianas empresas, junto con el comercio barrial, aparecen entre los sectores más expuestos. La caída del consumo, combinada con el incremento de costos operativos, llevó a numerosos emprendedores a financiar capital de trabajo con créditos personales o tarjetas. Cuando las ventas no acompañan, esas obligaciones rápidamente pasan de ser una herramienta financiera a convertirse en una carga difícil de sostener.
El informe también identifica dos focos de preocupación adicionales. El primero tiene nombre y edad: los jóvenes entre 18 y 30 años presentan los mayores niveles de incumplimiento. La morosidad alcanza al 39% de los hombres y al 38,1% de las mujeres de ese segmento, reflejando un mercado laboral caracterizado por empleos precarios, ingresos variables y escasas posibilidades de ahorro.
El segundo problema aparece fuera del sistema bancario tradicional. Una parte creciente del endeudamiento se concentra en el denominado sistema financiero ampliado, integrado por fintech, mutuales, cadenas comerciales y plataformas que ofrecen crédito asociado a aplicaciones de servicios. Para miles de personas del Conurbano profundo, esa suele ser la única puerta de acceso al financiamiento.
El problema es que esos préstamos suelen incorporar costos financieros considerablemente más elevados, haciendo que cualquier interrupción en los ingresos dispare una espiral de deuda difícil de revertir.
El mapa elaborado por Analytica termina revelando algo más profundo que un indicador financiero. La morosidad no avanza porque las familias hayan decidido dejar de pagar. Avanza porque una parte creciente del Conurbano ya no logra generar los ingresos necesarios para sostener las obligaciones que asumió cuando todavía esperaba que la economía mejorara. En ese escenario, el rojo de las cuentas deja de ser un dato bancario para transformarse en otro síntoma del deterioro de la economía real.




Ford recorta la producción en Pacheco y profundiza la crisis automotriz en Zona Norte
Región 30/07/2026
Cerró una histórica metalúrgica de Tigre, despidió a todo su personal y estalló un conflicto laboral
Región 30/07/2026

Las expectativas inflacionarias vuelven a subir y el Conurbano lidera la desconfianza sobre los precios futuros
Actualidad31/07/2026






