Continúan los cortes de luz en las islas del Delta

Cientos de isleños pasaron la navidad bajo la luz de las velas y seguirán así, por lo menos, esta semana. La falta de inversión y mantenimiento por parte de Edenor y el Estado es una de las responsables de este apagón histórico. Se esperan movilizaciones.

Región 28/12/2023
corte deluz-delta

Por Rodrigo Lescano

 

 

Si Silvina Ocampo, Haroldo Conti y Rodolfo Walsh quisieran volver a las islas del Delta a ejercer sus oficios de la pluma y la palabra, hoy no lo podrían hacer. Desde el temporal del pasado 17 de diciembre, la mayor parte de las secciones primera y segunda del Delta del Paraná no tienen luz. Los vecinos han recurrido a las velas y los generadores eléctricos para poder transitar el día a día, pero la situación cada vez es más desesperante. Al panorama de cables tendidos en el suelo y postes caídos, se le suma que muchas familias perdieron sus techos y otras han sufrido inundaciones. 

 

 

Luego de haber pasado a oscuras la Navidad, un centenar de isleños se movilizaron a la Municipalidad de Tigre este martes para exigir que se declare la zona como catástrofe, se restablezca el servicio y se repare a los damnificados por el temporal. Allí se realizó una reunión entre la empresa Edenor, el municipio y vecinos donde se resolvió formar un comité de crisis con representantes de ambas partes para seguir el avance de las obras de reparación del tendido eléctrico, la tala de los árboles caídos y la identificación de las zonas más dañadas.

 

 

Como primer paso, se estableció que se formarán cuadrillas vecinales, a cargo de la contratista Rowing, para el desmonte y poda necesaria para articular el cableado. Sin embargo, la reunión dejó un sabor amargo para los afectados. Por un lado, no hubo acuerdo en brindar asistencia a los isleños que sufrieron pérdidas materiales por el temporal. El municipio se negó a declarar el área como zona de catástrofe. Fuentes isleñas presentes en la reunión confirmaron que la excusa fue que “no había plata”. 

 

 

Por otro lado, Edenor no dio una fecha estimada de cuándo volvería la luz. Algunos vecinos estiman que podría volver entre una semana y veinte días. Los más pesimistas opinan que podrían estar a la luz de las velas por un mes. 

 

 

Un sistema inestable

 

 

El comité de crisis comenzó a funcionar este miércoles y, aunque las obras avanzan más rápido gracias a la movilización isleña, han surgido diferencias entre las partes. La primera es la cantidad de afectados por los cortes. Mientras que Edenor solo registró, hasta el cierre de esta edición, 1663 usuarios sin luz, Daniel Bracamonte, isleño y miembro del comité, estimó para este medio que esa cifra es irreal, ya que solo tiene en cuenta las denuncias recibidas por el Ente Regulador de Energía Eléctrica (ENRE).”el 70% del delta está sin luz, otro 10% sufre cambios de tensión y otros tienen luz pero los cables están tirados en el suelo”, contradijo.

 

 

El referente de la organización isleña del Movimiento De Raíz es crítico de las reparaciones que se están realizando porque no previenen que vuelva a ocurrir otro apagón masivo: “Edenor trae material usado y postes viejos. Cambiaron los cables, pero al no cortar las ramas de los árboles, otra vez se cortó la luz en algunas zonas. Hacen trabajos desprolijos y no pagan los electrodomésticos quemados. El sistema es inestable y la perspectiva a futuro es que van a seguir los cortes”.

 

 

Los isleños también tienen choques con las autoridades municipales. Ante la idea de algunos vecinos de realizar una movilización sobre el Río Tigre para visibilizar la situación, el municipio amenazó con impedirla. Por su parte, Prefectura Naval obligó a una vecina a firmar un acta cuando, en un momento de desesperación por tener un cable de luz chispeando en su patio, salió al cruce de una cuadrilla de Rowing para exigir el arreglo.

 

 

“Hasta hoy la Municipalidad no apareció ni a saludar. Todavía hay muchas casas con árboles encima, techos volados, arroyos con veinte árboles caídos y cruzados de lado a lado. No se puede salir navegando y caminar es una aventura”, señaló Diego Regnicoli, miembro de la organización vecinal Unidad Isleña,

 

 

Una desidia nada temporal

 

 

Los cortes de luz en las islas no son ninguna novedad. Cada vez que se aproxima una tormenta, los vecinos se preparan. Compran velas y cargan con nafta los generadores. La frecuencia de los cortes se debe a que Edenor no ha realizado las obras pertinentes en los últimos años. El cableado no tiene el revestimiento indicado y no se realizan las podas necesarias para que las ramas no toquen los cables. A su vez, la tensión de la corriente no es constante y los postes de luz, al ser de madera, se pudren y se caen. 

 

 

“Más allá de que el temporal fue muy fuerte, los vecinos hemos reclamado durante los últimos diez años a Edenor mejoras en el mantenimiento e inversión. Nunca tuvimos un servicio decente”, sostuvo Regnicoli. Bracamonte agregó que hubo movilizaciones para formar junto a Edenor una cooperativa para hacer cables subterráneos, pero la empresa nunca comenzó las obras. 

 

 

La desidia de la empresa distribuidora de energía eléctrica es simétrica al abandono de las islas por parte del municipio tigrense. Para Regnicoli, la falta de ayuda del municipio se debe a que “la isla no representa muchos votos” y que solo “saca rentabilidad por la actividad náutica y turística”.

 

 

Bracamonte cuestionó que, en los countries como Nordelta, la luz volvió enseguida, pero ellos deberán esperar más tiempo porque “son ciudadanos de segunda”. “El municipio no quiere habitantes permanentes en el Delta, quieren despoblarlo y hacer de él un negocio inmobiliario. No regulan las obras y permiten la ocupación de los humedales para construcciones”, explicó.

 

 

Apoyarse el uno al otro

 

 

Este jueves se cumplieron doce días sin luz. Muchos isleños debieron emigrar a las casas de sus familiares en la región continental. Emilio Monzón, uno de los damnificados, comentó a este medio que hace una semana vive en la casa de su hija en Beccar y solo vuelve a la isla para darle de comer a sus mascotas.

 

 

La incomunicación es la norma de la situación. Al no poder cargar sus celulares, los vecinos deben ir hasta la Estación Fluvial de Tigre para encontrar algún enchufe disponible. En ese trayecto que dura, en bote, alrededor de cuarenta minutos, muchos de sus alimentos se habrán podrido.

 

 

Sin embargo, las pérdidas materiales son las que más duelen. La radio El Ceibal perdió su techo y todos sus equipos fueron dañados.

 

 

Acostumbrado al abandono por parte de los gobiernos, el isleño solo se apoya en la solidaridad para contrarrestar los efectos de este desastre. Los generadores se prestan, un vecino pone a disposición su casa para que sus pares carguen sus teléfonos y por las redes se realizan recolecciones de chapas y maderas para los sin techo.

 

 

Esa unión es más fuerte que cualquier temporal y demuestra que nadie se salva solo.. Juntos irán a las calles el próximo sábado a las 11h en la Estación Fluvial. Los vecinos no quieren seguir esperando que el único servicio que tienen (no hay gas ni agua corriente en las islas) les sea arrebatado. 

 

 

Aunque Haroldo Conti y Rodolfo Walsh no puedan volver a las islas, sus enseñanzas de que ningún derecho se ganó sin luchar siguen navegando por los más de 350 ríos y arroyos que componen el Delta del Tigre.

 

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