
La Palabra en Juego: Soledad Martínez, una intendenta que busca trascender el conurbano

El perfil político de Soledad Martínez se consolidó en los últimos meses con sólidos triunfos electorales en septiembre y octubre, que ratificaron su liderazgo en Vicente López y su peso tanto dentro del PRO, cómo del esquema libertario. Su perfil se apoya en una narrativa clara: el municipio activo frente a la ausencia provincial.
Soledad Martínez ha logrado instalar un tono comunicacional propio: directo, pragmático y con fuerte anclaje en la idea de “hacerse cargo”. Cada intervención refuerza la contraposición entre un municipio activo y un Estado provincial ausente. En seguridad, salud y educación, su narrativa se estructura en tres pasos: problema – sistema – evidencia – resultado.
Cuando presenta patrullas híbridas, motos con AVL o la central ESCUDO, evita el anuncio aislado y lo integra en un sistema integral. Ese lenguaje tecnopolítico —cámaras 360°, anillo digital, lectoras de patentes— le da autoridad técnica y modernidad, clave para públicos urbanos y de clase media profesional. En salud, contrapone la inversión municipal con hospitales provinciales “que se caen a pedazos”, reforzando la idea de calidad y cercanía.
Como vicepresidenta del PRO, Martínez se diferencia de los perfiles más ideológicos del partido. Su estilo es gestión + resultados, con un discurso moderado pero firme en la crítica a la Provincia. Los triunfos electorales de septiembre y octubre consolidaron su legitimidad y le permiten proyectar agenda propia. Su visión es clara: salir del molde clásico del conurbano (obra pública, asistencialismo, eventos) y construir un perfil integral que combine seguridad, salud y educación con innovación y evidencia.
El lanzamiento del podcast “¡Presente!” marca un salto cualitativo en su comunicación. Allí debate con especialistas sobre modelos de enseñanza, repitencia y tecnología en las aulas. “Falta debate, y eso es justamente lo que queremos generar con este espacio”, señaló.
El movimiento es político: amplía su audencia, instala la educación como tema estratégico (de los pocos temas que los argentinos estamos de acuerdo) y la proyecta como dirigente que piensa políticas públicas más allá de su distrito. Es un intento de trascender la intendencia y convertirse en referente nacional del espectro político que va del centro a la derecha.
La oposición en Vicente López aparece fragmentada y con baja capacidad de fijar agenda. Esto le permite a Martínez ocupar el centro del ring con temas propios y consolidar predominio local.
Soledad Martínez aparece hoy como una de las pocas mujeres con verdadero peso territorial en el conurbano bonaerense, condición que le otorga un diferencial político dentro del PRO y de la política nacional. Su estilo de gestión pragmática y su tono tecnopolítico —que combina seguridad, salud y educación— la proyectan más allá de Vicente López, con capacidad de disputar espacios tanto en la arena provincial como en la nacional, en un partido que busca renovar liderazgos y ampliar su base de representación.














