Avales bajo sospecha y máxima tensión en el PJ Tigre

Con plazos extendidos por la Junta Electoral, las dos listas que disputan la conducción del PJ de Tigre se cruzan acusaciones por presuntas irregularidades y presiones a afiliados. La definición sobre la validez de los avales será clave para saber si habrá interna formal.

Región 18/02/2026
NOTA 6

Interna durísima

 

La interna del PJ de Tigre entró en zona de máxima fricción. Mientras la Junta Electoral partidaria decidió estirar hasta este martes el plazo para correr traslado de impugnaciones en los distritos donde hay más de una lista, en el municipio la disputa por la conducción local dejó de ser una pulseada política para convertirse en una batalla por la legitimidad de los avales.

En el distrito se presentaron dos nóminas. Por un lado, la Lista 2 Celeste y Blanca “Lealtad Peronista”, que impulsa al massista Luis Samyn Ducó y nuclea a sectores del kirchnerismo, el axelismo y el Evita. Del otro, el espacio alineado con Julio Zamora, encabezado por su hermano Mario Zamora.

Desde el armado que respalda a Samyn Ducó pusieron el foco en la presentación de avales de la lista rival. Sostienen que recibieron denuncias de vecinos cuyos datos y firmas habrían sido incorporados sin autorización. Incluso, aseguran que un integrante de su propio espacio figura entre los avalistas de la nómina opositora pese a no haber firmado. De corroborarse, advierten que no se trataría de una simple controversia partidaria sino de un posible uso indebido de datos personales.

En esa misma línea, señalaron que algunos afiliados relataron haber sido presionados para estampar su firma. “Si se prueba, no es debate político, es delito”, remarcan en el entorno massista, donde consideran que la discusión excede la competencia interna y se mete en el terreno judicial.

El zamorismo respondió con dureza. En un comunicado previo había denunciado supuestas maniobras de injerencia de sectores que, según su mirada, no representan al partido en Tigre. Describieron las versiones sobre eventuales impugnaciones como operaciones de bajo vuelo y aseguraron que están acostumbrados a ese tipo de prácticas. También hablaron de un clima de hostigamiento hacia afiliados que avalaron su lista, aludiendo a controles ideológicos sobre quienes decidieron respaldarlos.

Del otro lado, el frente que agrupa al massismo y al kirchnerismo retrucó con una acusación política más profunda: cuestionan que quienes en elecciones anteriores compitieron por fuera de la estrategia del PJ ahora busquen presentarse como custodios de la institucionalidad partidaria. Recuerdan que Zamora rompió con la línea electoral del peronismo en las legislativas, compitió con otra alianza y obtuvo un resultado magro tanto en la sección como en el distrito. “No es convicción, es temor a perder poder”, deslizan en ese campamento.

La tensión escaló aún más cuando desde la lista Celeste y Blanca señalaron que, al momento del cierre, la nómina del zamorismo no habría reunido el mínimo requerido de integrantes. Según su versión, la presentación fue incompleta y luego se intentó subsanar. Para el espacio de Samyn Ducó, quien no logra conformar una lista sólida difícilmente pueda conducir el partido en Tigre.

En ese marco, la Junta Electoral decidió ampliar los plazos para exhibir avales y tramitar impugnaciones. La decisión mantiene en suspenso la pregunta central: si habrá o no interna formal en el PJ local. Lo que está en juego no es sólo la conducción partidaria, sino la correlación de fuerzas de cara a 2027.

La discusión sobre firmas y planillas es, en realidad, la superficie de una disputa más profunda. Tigre es territorio estratégico y nadie quiere resignarlo. Mientras se revisan avales, el peronismo local vuelve a mirarse al espejo. Y en esa imagen no sólo se reflejan listas enfrentadas, sino la pelea por quién interpreta mejor la identidad y el futuro del movimiento en el distrito.

 

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