Demuelen Jesse James en Isidro Casanova y se apaga otro ícono de la noche del Oeste

Las topadoras comenzaron a derribar el histórico boliche Jesse James en Isidro Casanova y desataron una ola de nostalgia en redes sociales. Durante más de tres décadas, el local fue símbolo de la noche del Conurbano, escenario de recitales, encuentros generacionales y cientos de historias compartidas.
Región 19/05/2026

NOTA 1 En Isidro Casanova comenzó la demolición del histórico boliche Jesse James, un emblema de la noche del Oeste del Conurbano. Vecinos y ex habitués difundieron en redes videos y mensajes de nostalgia al ver las topadoras avanzar sobre la fachada. La despedida virtual refleja décadas de encuentros y bailes compartidos.

Durante más de treinta años el local de República de Portugal 3172 fue referencia para la juventud local: pistas de electrónica y de clásicos, un patio con galerías amplias y decoración temática del Lejano Oeste. Entre sus distintivos más recordados figuraba una locomotora en su interior, que se volvía punto obligado para las fotos.

Con las máquinas ya en el lugar también se rompió el portón sobre la calle Sinclair por donde ingresaban los artistas. A falta de confirmación oficial, circulan versiones sobre el destino del predio: desde un complejo de viviendas hasta un restaurante tradicional o un moderno espacio de cena-show. El final práctico del inmueble entró en disputa.

En las publicaciones de despedida se multiplicaron las anécdotas sobre noches memorables en Jesse James: fotos, videos y saludos de quienes aprendieron a bailar, conocieron amistades o vivieron shows inolvidables. El tono fue mayoritariamente de tristeza y melancolía, con mensajes que reivindican el valor cultural de esos boliches para la vida social del Conurbano.

El lugar también funcionó como plataforma para artistas que luego crecieron: el puertorriqueño Bad Bunny pasó por allí cuando su carrera estaba en los inicios y, junto a referentes locales como Pinar de Rocha, formó parte del mapa de boliches bonaerenses. Esas presentaciones muestran el rol de los clubes en el impulso de talentos emergentes.

La incertidumbre sobre el futuro del terreno preocupa a comerciantes y vecinos: perder Jesse James implica no sólo el cierre de un local, sino el vaciado progresivo de un circuito nocturno que sostenía puestos de trabajo y pequeños emprendimientos. Hasta ahora no hubo anuncios oficiales de la municipalidad ni del propietario que aclaren el proyecto concreto en el predio.

Las fotografías de la demolición circulan por WhatsApp y X, mientras que ex concurrentes organizan encuentros para rememorar la historia del lugar. Para muchos, Jesse James era más que un boliche: era un punto de encuentro generacional que definió etapas de la vida nocturna del Oeste. El derrumbe dejó abiertos más preguntas que respuestas sobre la memoria urbana.

Te puede interesar
Lo más visto