La economía real sigue perdiendo empresas y Buenos Aires concentra el golpe

La cantidad de firmas empleadoras volvió a caer en todo el país y ya son más de 26.000 las empresas que desaparecieron desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La provincia de Buenos Aires lidera las pérdidas en términos absolutos, mientras la industria, el comercio y la construcción continúan mostrando señales de deterioro.
Actualidad17/06/2026

NOTA ECONOMIA La destrucción de empresas dejó de ser una alarma sectorial para convertirse en una tendencia estructural. Mientras el Gobierno nacional exhibe como principal activo la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal, la economía real sigue enviando señales de deterioro. Los últimos datos oficiales muestran que marzo cerró con menos empresas empleadoras, menos actividad y menos empleo registrado, un cuadro que golpea especialmente a la provincia de Buenos Aires, donde se concentra buena parte del aparato productivo argentino.

Según el relevamiento de Politikon Chaco elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en marzo se registraron 481.635 empresas empleadoras activas en el sector privado. La cifra implica una caída interanual del 2,8% y representa la desaparición de 14.044 firmas en apenas doce meses.

El dato adquiere mayor relevancia porque no se trata de un fenómeno aislado. La economía acumula ya 25 meses consecutivos de retroceso en este indicador y, lejos de estabilizarse, la velocidad de caída comenzó a acelerarse durante los últimos meses. De hecho, el descenso observado en marzo fue el más intenso de toda la serie reciente.

 

Cuando las empresas cierran, el empleo sigue el mismo camino

La contracción no distingue demasiado entre sectores. La industria manufacturera volvió a ubicarse entre las actividades más afectadas, con una reducción del 4,5% en la cantidad de empresas. El comercio, históricamente uno de los principales motores de empleo urbano, perdió más de 5.100 firmas en un año. El agro también registró retrocesos, mientras que la construcción continúa sintiendo el impacto de la paralización de la obra pública y de la caída de la inversión.

La lógica económica es sencilla: cuando desaparecen empresas, desaparecen empleos. Y los datos laborales comienzan a reflejarlo con claridad.

Un informe de Misión Productiva basado en estadísticas oficiales muestra que desde noviembre de 2023 casi el 60% de las ramas de actividad analizadas perdió trabajadores registrados. El deterioro ya no afecta solamente a sectores industriales o vinculados a la construcción. También alcanza a servicios privados, actividades profesionales y segmentos tradicionalmente considerados más resilientes.

La foto de fondo es la de una economía que estabiliza variables financieras mientras pierde densidad productiva. En términos de economía política, la pregunta empieza a ser incómoda: cuánto tiempo puede sostenerse una estrategia de estabilización si la base empresarial continúa reduciéndose.

Buenos Aires, el corazón productivo que más sufre

La provincia de Buenos Aires aparece como el epicentro de ese proceso. No necesariamente porque sea la que más cae en términos porcentuales, sino porque concentra el mayor volumen de empresas y trabajadores del país.

Durante el último año desaparecieron allí 4.311 firmas empleadoras. Si se toma el período completo desde noviembre de 2023, la cifra asciende a 5.615 empresas menos. Ninguna otra jurisdicción perdió tantas unidades productivas.

Detrás aparecen Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires. Juntas reúnen más del 70% del universo empresario argentino y explican buena parte de la caída nacional.

La paradoja es evidente. Mientras el discurso oficial celebra indicadores financieros y la llegada de inversiones futuras asociadas a sectores estratégicos, la estructura productiva existente continúa adelgazando. Y cuando una pyme baja la persiana, no desaparece solamente una razón social. Se pierde capacidad productiva, conocimiento acumulado, empleo y entramado territorial.

Neuquén fue la única provincia que logró mostrar crecimiento neto de empresas, impulsada por la dinámica energética asociada a Vaca Muerta. Pero ni siquiera ese desempeño alcanza para compensar el deterioro del resto del país.

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