
ONGs ambientalistas vuelven a señalar a la flota china como principal amenaza, pero omiten el rol clave de buques españoles, taiwaneses y coreanos y, sobre todo, el impacto histórico de la pesca extranjera con licencias ilegales británicas en aguas de Malvinas, que desde hace décadas depreda recursos argentinos por miles de millones de dólares.












