
El Satélite ATENEA se comunicó con la Tierra junto a la misión a la Luna
ATENEA, el satélite argentino lanzado al espacio en la misión de la NASA que volvió a llevar al ser humano a la Luna, estableció comunicación exitosa a las 00:58 de la madrugada del 2 de abril, cinco horas después del despegue del cohete.
El satélite fabricado por investigadorxs de siete instituciones de nuestro país, entre ellas la UNSAM, operó durante 20 horas en el espacio y transmitió información a las estaciones terrenas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en Córdoba y Tierra del Fuego, y del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), en La Plata.
Fue el único satélite latinoamericano en la misión Artemis 2, mientras que los otros tres CubeSats enviados al espacio fueron desarrollados por Arabia Saudita, Alemania y Corea del Sur.
En conferencia de prensa, Lakiesha Hawkins, administradora asociada de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración (ESDMD) de la NASA, contó que los cuatro fueron desplegados correctamente y que pudieron establecer comunicación positiva con dos, el de Argentina y el de Arabia Saudita.
El desarrollo de este proyecto fue posible gracias al trabajo conjunto de la CONAE junto a las Universidades Nacionales de San Martín, Buenos Aires y La Plata, el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa VENG.
El proyecto ATENEA en la UNSAM
En el proyecto, estuvieron involucrados numerosos estudiantes de grado y posgrado, investigadorxs y trabajadorxs no docentes. Además, hay tres tesis doctorales terminándose relacionadas con el desarrollo de cargas útiles para satélites.
“La carga útil desarrollada para ATENEA se pudo hacer en tiempo récord gracias al trabajo previo que venimos desarrollando en la UNSAM desde hace más de 10 años. La CONAE convocó especialmente a la UNSAM porque era necesario que el proyecto que se presentaba a NASA tenga ‘herencia de vuelo’, es decir que ya haya volado exitosamente”, explicó Federico Golmar, director del proyecto LabOSat y decano de la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT).
Entre otras pruebas científicas, la UNSAM validó el funcionamiento de una OBC (Computadora de abordo) desarrollada por estudiantes de doctorado y de grado en el LINE (Laboratorio de Integración Nano Electrónica).
“Esta misión nos permitió realizar una prueba de concepto con sensores fotomultiplicadores de silicio, que sirven para detectar fotones de manera individual y así eventualmente poder utilizar esta tecnología para comunicaciones ópticas entre satélites”, indicó Golmar. “Para nosotros es muy gratificante ver cÓmo han pasado por nuestro laboratorio y participado en el proyecto LabOSat muchísimos estudiantes de grado y posgrado. También, que dos de nuestros estudiantes de Ingeniería en Sistemas Espaciales estén hoy siendo parte del proyecto ya como profesionales de la CONAE”, agregó.
Toda la información recopilada será procesada durante las próximas semanas con el fin de evaluar el rendimiento de los sistemas y aprovechar la experiencia obtenida. El propósito es aplicar ese aprendizaje en futuras misiones que presenten mayores desafíos técnicos.






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