San Martín: cayó un policía prófugo desde 2020 acusado en una causa por narcotráfico

Gendarmería siguió durante cerca de un año los movimientos del sospechoso, de 43 años. Un dron finalmente lo ubicó en la casa de sus padres y permitió cerrar una búsqueda que llevaba seis años.
Policiales 09/09/2026

NOTA 2 Durante seis años hubo una orden judicial y un hombre que conseguía mantenerse fuera de su alcance. Era policía, tenía 43 años y estaba prófugo desde 2020 en una investigación federal por presuntas maniobras vinculadas con la comercialización de drogas. La búsqueda terminó en San Martín, después de casi un año de inteligencia de Gendarmería Nacional y con una escena mínima que terminó quebrando el escondite: el sospechoso salió durante unos minutos al patio de la casa de sus padres y un dron lo estaba mirando.

La detención fue realizada por integrantes del Escuadrón Buenos Aires de Gendarmería Nacional. No fue producto de un control callejero ni de una identificación casual. Los investigadores llevaban aproximadamente un año intentando reconstruir los movimientos de un hombre que había conseguido permanecer prófugo desde 2020.

Durante ese tiempo cruzaron información, realizaron escuchas telefónicas y desplegaron vigilancias sobre distintos domicilios de San Martín. Parte del seguimiento se hizo desde tierra. Otra parte llegó desde el aire.

La dificultad era pasar de la sospecha sobre un domicilio a la certeza necesaria para avanzar judicialmente. Saber dónde puede estar escondido alguien no significa haber demostrado que efectivamente está allí. Después de seis años prófugo, tampoco había demasiado margen para equivocarse y anunciarle que lo estaban buscando.

 

Unos minutos en el patio terminaron con seis años de fuga

El movimiento que esperaban finalmente apareció en la vivienda de los padres del acusado. Las imágenes tomadas desde un dron permitieron observar al hombre mientras permanecía unos minutos en el patio. Esa aparición les dio a los investigadores el elemento que necesitaban para avanzar.

Con la información reunida durante el seguimiento, Gendarmería acudió a la Justicia. El Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°1 de San Martín autorizó el allanamiento de la propiedad y los efectivos ingresaron al domicilio.

Allí encontraron al policía y concretaron la detención.

Durante el procedimiento también fueron secuestrados una pistola calibre 9 milímetros, chalecos antibalas, computadoras, dispositivos de almacenamiento, un teléfono celular y documentación. El material quedó incorporado al expediente y deberá ser analizado para establecer si tiene relación con los hechos investigados.

La identidad del detenido no fue informada, como tampoco la fuerza policial a la que pertenece. Ese último dato no es menor. Por ahora, lo comprobable es que se trata de un integrante de una fuerza de seguridad acusado dentro de una investigación por narcotráfico. Determinar cuál habría sido su participación, qué pruebas existen en su contra y si actuó junto con otras personas será tarea de la Justicia Federal.

También corresponde hacer una diferencia que en policiales suele perderse demasiado rápido: estar acusado no equivale a estar condenado. La captura permite que el proceso continúe con el imputado finalmente sometido a la jurisdicción del tribunal, pero su responsabilidad penal deberá establecerse dentro del expediente.

El caso deja, sin embargo, una pregunta inevitable. Un policía conoció durante años los mecanismos de una institución diseñada precisamente para encontrar personas. Después pasó seis años del otro lado de esa maquinaria.

Para terminar la búsqueda hicieron falta escuchas, análisis de información, vigilancias, tecnología aérea y casi un año de trabajo. Al final no hubo persecución cinematográfica ni fuga por los techos. Después de seis años escapando de la Justicia, alcanzaron unos minutos en el patio de una casa de San Martín para que el cielo también se convirtiera en parte de la búsqueda.

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