¿Existen los sentimientos detrás de lo que sentimos?

Nuestra mente como un sistema interconectado entre los orgánico y lo psíquico puede elaborar de diferentes maneras un suceso que padecemos. Y en ese devenir por el tránsito humano ¿Somos realmente lo que pensamos o expresamos cuestiones inconscientes que realmente son las que están gobernando nuestras acciones?.

Actualidad 09/02/2024
NOTA 1

Por Daniel Salerno

 

Una de las características innegables de nuestro diario vivir, es lo que sentimos. A veces intentamos controlarlo, a veces intentamos no sentirlo (producto de siglos de mostrar como personalidades “fuertes” a las que dominan sus sentimientos). 

Sin embargo, los sentimientos se nos imponen, nos afectan, somos pasivos ante ellos, porque surgen y quedamos sin opciones ante el sentir o no. 

Existe una diferencia que es importante aclarar: las emociones son las reacciones neurofisiológicas que se producen en el cuerpo ante determinados sucesos. 

Los sentimientos son las interpretaciones que luego hacemos de las emociones. Es decir, sería la traducción a palabras de lo que fisiológicamente acontece.

Entonces aquí se plantea un camino sumamente interesante, podemos sentir como componente ideativo del pensamiento algo, pero ese algo tal vez tenga resonancias más profundas. Es decir, como explicó Sigmund Freud, hay sentimientos inconscientes que se nos re-presentan en la conciencia revestidos de otra coloratura (sentimos una cosa en la conciencia, pero en realidad responde a otro sentimiento). En la clínica se observa muchas veces ansiedad, pero a lo largo de las sesiones, subyace temor, miedo, sentimientos muy primitivos (en el sentido de que aparecieron antes en la historia del sujeto) y cuando se descubre el sentimiento originario, ocurre una liberación, y la persona ya empieza a contar otra historia sobre sí misma. Ya no está “etiquetada”. Ocurre lo que en psicoanálisis denominamos insight, un darse cuenta de algo muy profundamente ya que ocurre a nivel intelectual, emocional y sentimental.

El propósito de este artículo es poder transmitir que lo que nosotros creemos con total certeza en cuanto a que es lo que nos afecta o nos desequilibra, puede tener otra causa o motivo que no es visible en primera instancia. 

Los psicólogos denominamos motivo de consulta a aquello que trae la persona que nos viene a ver por primera vez, y sabemos que detrás de ese motivo de consulta existe algo más profundo que es aquello con lo que la persona no puede. Es lo que verdaderamente angustia, más allá del motivo por el que uno consulta.

¿Cómo puede existir este sentir que no se siente? ¿Cómo sería posible un sentir no sentido? La respuesta está dada por Freud en el desarrollo de lo inconsciente. Son dos sistemas que se interconectan, pero que algunos contenidos, al irrumpir en la conciencia, generan una angustia insoportable y deben ser callados.

Entonces nuestras vidas se van desarrollando por caminos en los cuales nuestros ejes más profundos no tienen nada que ver con lo que creemos que son esos ejes.

Las terapias consisten básicamente en eso, en desarrollar un conocimiento más certero del sujeto que permita ser libre verdaderamente. Porque uno es libre cuando conoce y cuando se auto conoce.

Para cerrar basta un pequeño relato de un caso particular atendido por mí hace años, de estos ejemplos son múltiples los casos y los tiempos, pero todos coinciden en lo mismo: los sentimientos detrás del sentimiento.

Era un hombre de unos 50 años, que había vivido toda su vida con un diagnóstico de ansiedad y cumplía con todos los requerimientos para ese diagnóstico. Totalmente asumido en su identidad de ansioso, se fue trabajando sobre múltiples imágenes donde a la ansiedad precedía un fuerte miedo, terror tal vez. Luego esto quedaba olvidado y daba lugar a la ansiedad. Es decir, podemos pensar que este sujeto podía soportar su imagen de ansioso, pero su imagen de miedoso le generaba una angustia imposible de sostener.

En determinada sesión, cuenta una escena, cuando era pequeño: era una fiesta familiar, él estaba con mucha ansiedad y de pronto interrumpe su discurso, su relato, se lo nota perturbado (ya veníamos trabajando la idea de que tal vez en la base de su ansiedad hubiera otro sentir), y recuerda que momentos antes de esa fiesta, justo en la entrada, había recibido un reto de su madre sobre cómo debía comportarse y principalmente en lo que más le gustaba que era contar chistes subidos de tono para ese contexto.

Este suceso estaba olvidado (había sentido miedo ante las amenazas de castigo de su madre) y solo había surgido la ansiedad. Trabajado esto en análisis, pudo corroborar él en sus propias palabras y vivencias, lo que se estaba trabajando en un modo teórico. Esto abrió nuevos caminos en torno a la posibilidad cierta sobre un sentimiento de base de miedo, recubierto por una capa de ansiedad, que no era lo principal como había creído toda la vida.

Y ustedes, que leen esto: ¿serán lo que creen que son, los ejes de sus problemas? O existirá atrás alguna demanda o sentimiento más profundo y escondido.

“La vida es la emoción, la vida es el sentimiento, los vínculos, se intenta instalar desde muchos ámbitos, desde las ciencias duras a los medios, con grandes operaciones intelectuales, que las emociones en los humanos son algo defectuoso y problemático. Pero, la esencia de la vida es lo defectuoso en lo humano. El psicoanálisis aportó algo trascendental, nos descubrió el inconsciente, que son todas las vivencias hablando de nuestras emociones y haciendo que nuestras vidas no sean lo que pretendemos desde la consciencia y la voluntad” Daniel Salerno.

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