
La cifra fue dada a conocer por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). A causa del cierre de empresas, más de 260.000 trabajadores fueron despedidos en ese período. Estos son los rubros más afectados.


La Justicia frenó por seis meses el desguace del INTI, una institución clave para la industria nacional. La motosierra libertaria se topó con un organismo que no sólo no es un gasto, sino que garantiza competitividad, calidad y desarrollo tecnológico para las pymes de todo el país.
Actualidad30/07/2025
Pelearse contra la ciencia es carísimo
Desde que Javier Milei asumió el gobierno con la motosierra al hombro, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) estaba en la lista negra. No por ineficiencia, ni por corrupción, ni por gasto excesivo, sino simplemente por existir. El problema es que, al contrario de los organismos que Milei logró vaciar sin resistencia, el INTI no se rinde fácil: tiene historia, tiene estructura federal, tiene sentido estratégico y ahora también tiene respaldo judicial.
El fallo de la jueza Martina Forns que frena por seis meses cualquier intento de cierre, reconfiguración, traslado o achique en el INTI es más que una victoria gremial. Es un llamado de atención a un gobierno que en nombre de la libertad busca aniquilar todo lo que huela a Estado con vocación productiva. Porque el INTI no es un kiosquito burocrático: es el centro de referencia en metrología, calidad e innovación industrial que garantiza que una pyme de La Rioja pueda exportar, que un laboratorio de Misiones mida con precisión, que una cadena de valor en Santa Fe pueda certificar procesos con estándares internacionales.
Fundado en 1957, en pleno auge del desarrollismo, el INTI fue una de las joyas del modelo de sustitución de importaciones. Y a pesar de los vaivenes políticos, mantuvo un prestigio técnico que ninguna consultora con PowerPoint pudo reemplazar. Intentar desmantelarlo por decreto es como querer achicar el país a fuerza de tijera: una torpeza que cuesta más de lo que ahorra.
El gobierno libertario se excusó diciendo que el INTI estaba “sobredimensionado”, con funciones superpuestas y bajo rendimiento. Pero en vez de gestionar, articular o mejorar, optó por la solución más burda: cerrarlo. El problema es que tocar el INTI no es como tocar un comité cultural: es meterse con las bases de la industria real, esa que aún respira fuera del Excel. Y el revés judicial deja al Gobierno otra vez desnudo frente a su propia improvisación.
Rodolfo Aguiar, desde ATE, no tardó en festejar el fallo como un triunfo político, pero la escena excede lo gremial. Esto no se trata sólo de puestos de trabajo: se trata de soberanía tecnológica, de tejido industrial, de que un país tenga la mínima capacidad de certificar, investigar y producir con calidad propia. Por eso cerrar el INTI le sale más caro al Estado que sostenerlo.
Detrás de cada laboratorio hay decenas de pequeñas empresas que dependen de sus servicios para ser competitivas. No es un gasto: es una inversión que incluso genera recursos a través de aranceles y patentes. Pero eso Milei no lo ve, porque su única métrica es cuánto se achica el Estado, aunque con ello se encoja también la Nación.
El fallo de la Justicia le marca al Gobierno un límite, pero también una oportunidad: repensar si esta cruzada contra todo lo público no termina siendo una bomba autoinfligida. Porque al final del día, lo que sostiene a un país no son los memes de TikTok, ni los gritos en cadena nacional, sino las instituciones que saben hacer bien su trabajo aunque nadie las vea. El INTI es una de ellas.
En tiempos donde sobran influencers del caos y faltan políticas de desarrollo, el INTI sigue ahí, con sus técnicos, sus laboratorios, su trabajo silencioso y vital. Quisieron borrarlo con un decreto y terminaron chocando con su historia. Porque hay organismos que no se inventan en campaña: se construyen con décadas de inteligencia aplicada.

La cifra fue dada a conocer por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). A causa del cierre de empresas, más de 260.000 trabajadores fueron despedidos en ese período. Estos son los rubros más afectados.

De acuerdo con el informe del Centro de Economía Política Argentina, los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo revelaron un deterioro progresivo del entramado de trabajo y productivo durante los primeros dieciocho meses del gobierno actual.

El proyecto declara que los trabajadores de apps no tienen relación de dependencia. Las plataformas aplauden; los repartidores preparan la guerra. También beneficia a UBER.

En el cierre de Propymes, el CEO de Techint cuestionó con dureza la ofensiva importadora china y advirtió que la industria vive un “clima de angustia”. Mientras Milei sostiene que abrir importaciones sirve para “achatar precios”, Rocca recordó que esa apertura beneficia más al Partido Comunista Chino que a las fábricas argentinas.

Milei exhibe la inflación de noviembre como trofeo político, aunque el dato convive con una canasta básica que se disparó, servicios más caros y un salto en alimentos que erosiona a los sectores populares. El contraste más brutal llega por la medición multidimensional: mientras el INDEC marca 31,6% de pobres, equipos académicos advierten que la cifra real es cercana al 67%.

El Presidente prepara la primera visita oficial de un mandatario argentino a Londres desde 1998 y busca flexibilizar el embargo británico de armas impuesto tras la guerra de 1982. Habla de “relación adulta”, elogia a Farage y se alinea con Trump, que ve a Argentina como pieza clave contra China y Rusia.

Europa, Estados Unidos y Asia atraviesan un brote adelantado que saturó hospitales, cerró escuelas y encendió alarmas sanitarias. Especialistas advierten que la variante podría llegar al país entre marzo y junio de 2026, en un contexto de sistemas de salud frágiles y recesión.

El Municipio de Vicente López anunció que el próximo 15 de diciembre los trabajadores municipales cobrarán el medio aguinaldo, y junto con él recibirán un bono extraordinario de fin de año destinado a reforzar el ingreso en un contexto económico complejo.

La escena política de Tres de Febrero volvió a encenderse en los últimos días por un dato que circula con fuerza en despachos provinciales y conversaciones reservadas del PRO: la preocupación del exintendente Diego Valenzuela por la indefinición en torno al cargo nacional que —según trascendidos— le habrían prometido tras dejar su gestión local y tomar licencia en la Legislatura bonaerense.

Milei exhibe la inflación de noviembre como trofeo político, aunque el dato convive con una canasta básica que se disparó, servicios más caros y un salto en alimentos que erosiona a los sectores populares. El contraste más brutal llega por la medición multidimensional: mientras el INDEC marca 31,6% de pobres, equipos académicos advierten que la cifra real es cercana al 67%.

De acuerdo con el informe del Centro de Economía Política Argentina, los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo revelaron un deterioro progresivo del entramado de trabajo y productivo durante los primeros dieciocho meses del gobierno actual.